Este viernes 26 de septiembre se inaugura Quater Botanicum, la nueva exposición de fotografía del Jardí Botànic de la Universitat de València que ocupará sus dos salas hasta el 11 de enero del próximo año. Una propuesta colectiva que reúne a cuatro fotógrafos que, a pesar de sus diferencias estilísticas o formales, tienen en común el aprecio por la naturaleza y la voluntad de mostrarla desde una mirada muy particular. Su forma de poner el objetivo ante nuestro entorno natural puede no parecerse demasiado, incluso pueden ser posturas alejadas a nivel técnico, pero si hablamos de arte y botánica descubrimos que siguen caminos paralelos.
Los máximos exponentes en Quater Botanicum
«Quater Botanicum es la mirada de cuatro fotógrafos ante la fragilidad del mundo vegetal que nos rodea; cuatro formas de enfrentarse a aquello cotidiano, a aquello que apenas apreciamos con las prisas del día a día, quizá debido a la sobreabundancia de imágenes que consumimos sin cesar», explica José Luis Montero, el diseñador y fotógrafo que ha comisariado la exposición y ha trabajado para que el cuarteto de propuestas fotográficas, que en un principio se presentaron por separado para exponer en el Botànic, caminen juntas hasta una idea expositiva que quien la visite perciba como un todo.
En cuanto lleguemos al Jardín, en la Sala Hort de Tramoieres las cortezas nos rodearán gracias a Piel, el proyecto de José Fernando Vázquez Casillas, que mueve la cámara a los límites de lo fotográfico y conceptual para mostrar la extraordinaria naturaleza que respiran sus árboles – rascacielos. Seguramente no tendremos que levantar mucho la vista para entender este skyline botánico. Y junto a él nos sentiremos transportados al arte abstracto al tiempo que sentiremos el influjo de los bosques encantados de Silva, de Pedro Cerrada. Paseos por la particular luz de algunos bosques europeos con una estética que no imaginamos.
Y después deberemos adentrarnos dentro del Jardín para llegar a la Estufa Fría donde nos estarán esperando las esculturas vegetales de Jordi Hidalgo con Improbable, una idea con la que flirtea con el land arte al recuperar fragmentos de plantas valencianas que conocemos bien y transformarlas en elementos que podrían cobrar vida. Además, comparte el espacio con una naturaleza luchadora y bellísima que se abre camino entre el paisaje antropogénico. Maleza, de José Carlos Ñíguez, sublima aquello que nuestros ojos, sin maldad, rechazan.
José Fernando Vázquez Casillas (1971) es doctor en Historia del Arte y en Bellas Artes por la Universidad de Murcia, y profesor del Departamento de Historia del Arte de la misma universidad, además de fotógrafo, crítico y comisario de exposiciones. En cuanto a la fotografía, ha formado parte del equipo de producción del festival fotográfico Fotoencuentros, ha dirigido cuatro años el Centro Histórico Fotográfico de la Región de Murcia (CEHIFORM), y desde 2008 coordina el Laboratorio de Investigación Fotográfica del Departamento de Historia del Arte. Ha centrado sus investigaciones en la fotografía de los siglos XIX y XX, así como en la recuperación y conservación de archivos fotográficos. Desde 2010 trabaja en un proyecto transversal alrededor de la naturaleza y la muerte, abordando de forma global y crítica la relación ética del ser humano con su entorno.
Jordi Hidalgo (1954) es licenciado en matemáticas, en la especialidad de estadística, ha desarrollado una sólida afición por la fotografía y su carrera profesional se ha desarrollado principalmente en el sector audiovisual. En el entorno fotográfico, se ha formado y especializado en diferentes técnicas como la fotografía documental, el retrato, el desarrollo de proyectos y la fotografía de calle, entre otras. Su práctica fotográfica se orienta esencialmente hacia el retrato y la narración de historias en las que cree y fundamentadas en el aspecto humano, dentro de los géneros documental, humanista y social. Entre 2022 y 2023 organizó en l’ETNO (Museo Valenciano de Etnología) un proyecto fotográfico sobre el pastoreo en la Serranía Valenciana. Es miembro de la asociación fotográfica A Todas Luces.
José Carlos Ñíguez (1954) es Doctor en medicina, especialista en pediatría, y empieza su relación con la fotografía en los ochenta de forma autodidacta. En 2007 decide compartir públicamente su obra, revelando una mirada profundamente personal, poética y emocional. Ha sido reconocido en numerosos certámenes nacionales e internacionales y ha participado en más de un centenar de exposiciones colectivas, así como una veintena de individuales. Su obra está en colecciones privadas en diferentes países, y también en instituciones y organismos. En sus fotografías lo real y lo imaginario se entrelazan creando espacios donde lo inexplicable, sorprendente y misterioso cobra forma.
Pedro Cerrada (1977) es fotógrafo aficionado con una trayectoria breve pero en crecimiento. Su interés en la fotografía surge como una forma de detener la mirada en los detalles cotidianos, explorando tanto la interacción entre las personas y el entorno como la belleza y la forma del paisaje urbano o natural. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas, y continúa desarrollando su lenguaje visual a través de proyectos personales que exploran perspectivas abstractas como la que lo ha llevado al Jardín Botánico. También desarrolla otros proyectos críticos para visibilizar procesos de transformación urbana y sus impactos sociales y ambientales. Es miembro fundador de la asociación fotográfica A Todas Luces.
El catálogo de la exposición se puede adquirir en la taquilla del Jardín Botánico desde el día de la inauguración. La muestra estará disponible hasta el 11 de enero de 2026 en dos salas, y abrirá de lunes a domingo. En la Sala Hort de Tramoieres el acceso es gratuito y el horario de 10 a 20 h. En la Sala Estufa Fría el acceso es gratuito abonando la entrada al Jardín y está abierto desde las 10 h, mientras que el horario de cierre varía en función del horario de cierre del Jardín exterior.








