La Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública ha sido condenada por la sección segunda de la sala de lo contencioso-administrativo a pagar a una mujer una indemnización de 30.000 euros, por un retraso de cinco meses en el diagnóstico de un cáncer de mama.
La sentencia estima parcialmente el recurso presentado por la perjudicada contra la desestimación, por silencio administrativo, de la reclamación que la mujer presentó ante la Generalitat Valenciana. Una reclamación que por vía administrativa era por 200.000 euros pero que se amplió a 300.000 al judicializarse el caso. La sentencia reconoce la pérdida de oportunidad de la paciente y los perjuicios derivados de la misma pero deja la indemnización en solo 30.000 euros.
La mujer, de 45 años de edad, acudió un mes de marzo al Hospital de Requena donde refirió que se había notado un bulto en la mama izquierda y que tenía antecedentes familiares de cáncer de mama, pero no se le practicó mamografía alguna, que habría sido lo que corresponde en un caso así, ni otras pruebas que habrían permitido diagnosticar el cáncer.
Regresó en junio a revisión, y tampoco entonces se le practicó prueba alguna, y un mes más tarde se le envió a casa sin exploración alguna. En septiembre, fue atendida en Urgencias por la aparición de un nódulo en la mama pero no fue hasta octubre cuando se le practicó una biopsia y fue sólo entonces cuando se le comunicó que había contraído un cáncer.
Así, el tribunal ha admitido un retraso en el diagnóstico pero no desde el mes de marzo sino desde junio, puesto que en el expediente se dice que en su visita al médico en marzo, no refirió antecedentes familiares ni se identificó lesión palpable alguna. Se le practicó ecografías en ambas mamas a la mujer, que entonces se encontraba en fase de lactancia materna, y se le pautó control ecográfico en tres meses, actuación que a criterio del tribunal no es en absoluto reprochable.
La actuación sanitaria que sí ve inadecuada el tribunal es la que transcurrió entre los meses de junio y julio, cuando al detectar el aumento del quiste que se había visto en marzo, debería haberse realizado una biopsia que no se practicó.
A la mujer se le tuvo que practicar en febrero de 2015 una mastectomía radical en la mama derecha y mastectomía con biopsia de ganglio en la izquierda, quedando libre de enfermedad en 2017.









