El centro de València ha sido escenario este sábado de una nueva y multitudinaria manifestación, la duodécima desde la tragedia, convocada para exigir la dimisión y la prisión del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, por su gestión de la DANA que causó 229 víctimas mortales hace un año.

Al grito de «‘president’ a Picassent», «Mazón culpable» y «ni oblit ni perdó», la marcha reunió una participación que la Delegación del Gobierno cifró por encima de las 50.000 personas, mientras que la Policía Local la situó en 32.000.
La acusación de «negligencia»
La protesta, convocada por más de 200 entidades cívicas, sociales y sindicales junto a las asociaciones de víctimas, se inició con tractores y una muixeranga. La pancarta de cabecera clamaba «Mazón dimisión».
Rosa Álvarez, presidenta de la Asociación Víctimas Mortales de la Dana 29O, señaló que el acto es «un momento de reivindicación y memoria» para «alzar la voz por los que ya no pueden alzarla». Álvarez ejemplificó la magnitud del dolor afirmando que «tendríamos que hacer tres horas y 49 minutos de silencio para cumplir un minuto por cada uno» de los fallecidos.
Reclamaciones de verdad, justicia y prisión
Mariló Gradolí, presidenta de la Asociación Víctimas de la DANA, lamentó que, un año después, sigan «sin saber qué estaba haciendo Carlos Mazón» la tarde de la tragedia, y demandó «responsabilidades políticas y que se vaya todo el Consell a casa» por no dar seguridad a la ciudadanía.
Rosa Álvarez fue más contundente, afirmando que no legitiman a Mazón como presidente por su ausencia durante la catástrofe y que no solo piden la dimisión, sino también la prisión, pidiendo que cumpla «tantos años como vidas ha segado» por su «negligencia».
Toñi García, familiar de víctimas, criticó que Mazón «no ha estado a la altura» y recordó que el presidente, con una alerta roja, estaba «comiendo en un restaurante de lujo con una periodista» y acudió tarde al Cecopi.
Los manifestantes portaron carteles acusando al Consell de «incompetencia» y mostraron muñecos de Mazón y la vicepresidenta Susana Camarero con las manos «manchadas de sangre».
La «necropolítica» y el manifiesto final
La marcha, que finalizó en la plaza de la Virgen, contó con la presencia de dirigentes políticos nacionales y autonómicos. Ione Belarra, secretaria general de Podemos, acusó al PP de hacer «necropolítica» y de ser «el peor gobierno posible en el peor momento posible».
En el manifiesto final, leído junto al Palau, las víctimas recordaron que dos personas, Paco y Elisabeth, siguen sin ser localizadas y reprocharon que los fallecimientos «seguirían vivos de no haber sido por el desistimiento de sus funciones del Gobierno valenciano».
El acto concluyó con familiares mostrando las iniciales de las víctimas elaboradas con el barro de las localidades afectadas y la formación de las palabras ‘Humanidad’ y ‘Responsabilidad’. Entre las exigencias clave de los manifestantes se encuentran:
Transparencia total sobre el uso del dinero de la reconstrucción.
Prohibición de la construcción en zonas inundables.
Reconstrucción efectiva de todos los centros escolares públicos.
Garantizar alternativas habitacionales y prestaciones a todas las personas afectadas, sin importar su renta o situación administrativa.








