Se estrenó en el Teatro Talia una nueva y renovada versión del clásico ‘Lazarillo de Tormes’ bajo un prisma actualizado que, sin perder la sátira y la punzante mirada del siglo XVI llega a nuestros días cargado de humor y con una afilada (e irónica), sátira sobre los pilares morales y éticos que pululan nuestra sociedad.
Lazarillo del siglo XXI
‘Lázaro 3.0’, texto adaptado y dirigido por Jimmy Entraigües y Toni Llorens (quien ejerce de protagonista del pícaro de Tormes), basa su argumentación en recoger el legado, tanto del propio original como el de diversas versiones creadas para la escena, el cine o la TV, y lanzar una sólida propuesta teatral que permite mantener la esencia de una innovadora novela del siglo de Oro español, así como una fresca y divertida lectura de los tiempos que corren. No menos importante es que la obra también ha sido adaptada para el publico sordo, y de baja capacidad auditiva, con el fin de no perder un espectador ávido de teatro y necesitado de ofertas de carácter inclusivo.
Este Lazarillo, muy bien compuesto y representado por Llorens a lo largo de sus tres actos, es en la actualidad un hombre que trabaja de barrendero y, desde su larga vida de penurias y malos amos, nos traslada sus vivencias como ejemplo de un mundo donde la supervivencia de un buen hombre se basa en la picaresca y en el hábil engaño para alcanzar el sueño de un trabajo, mínimamente digno y estable.
Los dardos socarrones del antihéroe alcanzan a la iglesia, la política, la sociedad y llegan hasta importantes nombres hasta el lejano refugio de Abu Dabi.
Bajo un marco escénico minimalista, Llorens y Entraigues introducen los elementos audiovisuales para generar todo un juego de personajes que interactúan con Lázaro, al tiempo que otra pantalla ofrece a la actriz Aurora López, que interviene tanto al inicio como al final de la obra, realizar a los personajes a los que Lázaro encuentra por su camino.
Lazarillo inclusivo, en lenguaje de signos
No solo hay que destacar la muy acertada puesta en escena, ‘Lázaro 3.0’ aportó en su presentación a la intérprete de Lenguaje de Signos Chusa Miralles quien en todo momento comunicó cuanto ocurría en la escena. La iluminación, muy lograda y ajustada a los requisitos del texto, corrió a cargo de Borja Piqueras y la dirección de audiovisuales, contó con el buen trabajo del director Óscar Montón. Por las pantallas dieron vida a algunos de los personajes Juan Carlos García y Andrea López.
Casi 70 minutos de buen humor, crítica y mucha naturalidad dieron como resultado el gusto por el buen teatro y la frescura de la actualización. El público lo agradeció con muchos aplausos. Esperamos que pronto ‘Lázaro 3.0’ vuelva sobre las tablas del Talia.








