La Generalitat ha licitado la redacción de los proyectos de la línea L10 (antigua T2) del metro de València desde la calle Alicante hasta el barrio de Nazaret, así como del estudio de prolongación de la línea desde la calle Alicante al Mercado Central y el Pont de Fusta
El president de la Generalitat, Ximo Puig, ha presidido hoy la reunión del consejo de dirección de la Conselleria de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio, que ha tenido lugar en la Ciudad Administrativa 9 d’Octubre.
Entre las inversiones que se han tratado en la reunión, Puig ha abordado la licitación de la redacción de los proyectos de la línea L10 (antigua T2) del metro de València desde la calle Alicante hasta el barrio de Nazaret, así como del estudio de prolongación de la línea desde la calle Alicante al Mercado Central y el Pont de Fusta.

«Hemos pasado de una línea que estaba totalmente abandonada por el anterior Consell a poner en marcha el proceso para que la conexión de Nazaret al Pont de Fusta por metro y Tram sea posible en los próximos años», ha reivindicado Puig.
Así, el president ha manifestado que el Consell no renunciará a una «infraestructura clave» a la que la Generalitat destinará 86 millones de euros en dos fases, aunque, como ha recordado Puig, «sin la ayuda que han recibido otras ciudades» para planes similares.
Un proyecto que ya estuvo en la agenda del PP
La idea de construir un túnel para esta misma línea que cruzara el antiguo cauce del Túria bajo el Pont de Fusta para salir a superficie en la calle Almassora para conectar con el trazado del actual tranvía no es nuevo. El Consell, en la época del PP, ya la tuvo en su agenda pero no llegó a ejecutarlo.
El diseño de la T2, versión ‘PP’ de la L10, preveía cruzar todo el centro histórico de la ciudad, incluso la zona de la Valencia Romana, por el subsuelo. Puntos clave del recorrido eran la calle Alicante (inicio de la línea), plaza de Brujas, junto al Mercado Central, la plaza de Tavernes de la Valldigna, Torres de Serranos y Pont de Fusta para enlazar hacia el Marítimo y finalmente, Nazaret.
La casi segura concurrencia en estos terrenos de abundantes restos arqueológicos, que aún hoy siguen saliendo a la luz en obras incluso a pocos metros de profundidad, convertían este proyecto en una fuente segura de problemas e inconvenientes, razón por la que el anterior ejecutivo autonómico terminó por cerrar en falso el proyecto de la T2, dejando abandonadas numerosas infraestructuras a medio construir que llegaron a ser objeto de incursiones de jóvenes y adolescentes grabadas en vídeo y compartidas en redes sociales.








