La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la Comunitat Valenciana ha calificado el mes de junio de 2025 como «histórico» debido a las temperaturas excepcionalmente altas registradas, tanto en el aire como en el agua del mar. Estos valores, más propios de los meses de julio o agosto, están provocando ya «impactos» significativos en los ecosistemas de la región.

Un junio sin precedentes en el interior de Castellón
La situación ha sido especialmente notoria en localidades del interior de la provincia de Castellón. En Morella, municipio de la comarca de Els Ports, la temperatura media de junio alcanzó los 23,5 grados centígrados. Esto supone un incremento de 4,6 grados por encima del promedio habitual para esta época del año, y 1,2 grados más que en el mismo periodo de 2022, que hasta ahora ostentaba el récord. Con 86 años de registros discontinuos desde 1922 y completos desde 1978, este junio se consolida como el más cálido en la historia de Morella.
Similar escenario se ha vivido en Vilafranca, también en Els Ports. Con datos disponibles desde 1957, este junio ha sido «el más cálido de la serie» en la localidad. La temperatura media de 21,2 grados ha superado en cuatro grados el promedio normal y en un grado las cifras de junio de 2003 y 2022, hasta entonces los años más calurosos para este mes en Vilafranca.
El mar Mediterráneo, con temperaturas de pleno agosto
La anomalía térmica no se limita al aire. Aemet también ha puesto el foco en la temperatura superficial del mar Balear. El pasado 25 de junio, se registró un valor 3,8 grados por encima de la media histórica, alcanzando niveles que usualmente se observan a mediados de agosto, cuando las aguas suelen estar en su punto más cálido del año. Esta cifra es casi un grado superior a la temperatura que se daba por estas fechas en junio de 2003, el año con el máximo registrado a final de junio hasta el momento.
Consecuencias para los ecosistemas
Estas temperaturas «anómalas» tienen un impacto directo y preocupante en los ecosistemas de la Comunitat Valenciana. El calor extremo puede afectar la flora y fauna terrestre, provocando estrés hídrico en la vegetación, aumentando el riesgo de incendios forestales y alterando los ciclos biológicos de diversas especies. En el ámbito marino, las elevadas temperaturas del agua pueden causar fenómenos como el blanqueamiento de corales, la proliferación de algas nocivas o la alteración de la distribución de especies marinas, afectando la biodiversidad y los recursos pesqueros.
Los expertos meteorológicos y medioambientales continúan monitorizando la situación, alertando sobre la necesidad de adoptar medidas que permitan mitigar los efectos del cambio climático y proteger la fragilidad de nuestros entornos naturales ante episodios extremos cada vez más frecuentes.









