Existe una iniciativa popular que está recogiendo firmas para solicitar que se ponga el nombre del soldado valenciano Aaron Vidal López, fallecido en Irak en 2016, a una calle de la ciudad de Valencia.
Al frente de la iniciativa se encuentra la madre del soldado, Ana Isabel López. «Si vivimos en una sociedad libre es por que hay personas valientes y nobles capaces de arriesgar su vida por nosotros», afirmaba cuando se puso en contacto con este periódico para contarnos su empeño para homenajear a su hijo fallecido.
Aarón tenía 25 años cuando falleció en acto de servicio en Irak. Era septiembre de 2016. Sus restos llegaron a su Regimiento de Caballería Lusitania, en Marines, donde se ofició el funeral. Un emotivo acto en el que amigos, compañeros y familiares se despidieron del héroe.

«Nuestros soldados deberían tener más consideración de la que reciben, en virtud del sacrificio que están dispuestos a asumir por nosotros», lamenta Ana, en quien no podemos sino reconocer claramente el inmenso dolor que para una madre debe ser haber enterrado a un hijo. «Para evitar que los enemigos de la libertad nos conviertan en esclavos. El Isis está creando una estructura internacional y no se puede combatir el terrorismo sólo con palabras…»
«Para eso están nuestros chicos -se hacía difícil leer estas líneas sin tragar saliva, por momentos-, que se van a miles de kilómetros de sus hogares, no de vacaciones, sino a desempeñar una labor nada reconocida ni valorada por muchos partidos políticos que, al fin y al cabo, viven en este país, aunque a veces parece que no les importa porque no lo reconocen como suyo…., y prefieren ponerse un antifaz ante algo tan importante como es acabar con ese brote terrorista».
Gracias a Aarón y a muchos como él, hoy podemos decir que parte de la batalla se ha ganado. Aunque el precio de esa libertad sea para muchos muy alto. Aarón era un soldado valenciano. «Valenciano de los pies a la cabeza», nos dice su madre. «Malillero para más honra, defensor de su tierra, de su país porque, independientemente de la ideologia política, es en España donde vivimos, es España nuestro país y es España a quien estamos defendiendo».
«Me parece fenomenal que València ponga nombres a todas las victimas de ETA», señala Ana Isabel, «pero también hay héroes de la propia Comunidad que merecen eso y mucho más. Vivimos en una sociedad clasista hasta para eso: Privilegios para unos y otros mejor olvidamos, porque no conviene… Todos merecen reconocimiento, todos merecen ser recordados. Igualdad para todos.
Ana Isabel pide una calle para Aarón. «Llevo ya 16 meses peleando, pasando papeles, solicitudes al Ayuntamiento (de València) y aún está de departamento en departamento, pero no voy a parar», asegura Ana Isabel.
Esta madre, defensora de la memoria de su hijo, necesita saber qué hay que hacer para que se dé curso, o al menos se valore, la posibilidad de rendir homenaje al héroe en la ciudad que le cobijó hasta que su sentido del deber le hizo servir en Irak: «Quiero que alguien, si es posible, pueda informarme del procedimiento a seguir, si es por aprobación, por firmas o por qué medio. Mi hijo no sólo es victima, sino también defensor de este nuestro país. Y creo que el precio que ha pagado con su propia vida es más que suficiente para rendirle los honores que merece».
Ana Isabel propone una calle con su nombre en la ampliación de la nueva zona de Malilla, donde hay calles peatonales que todavía no tienen nombre. «No se pretende cambiar el nombre de una calle ya de abolengo ni cambiar la infraestructura del barrio. Simplemente, con la nueva expansión del barrio, aprovechar que se han abierto muchas calles peatonales que aun no tienen nombre».
Ya se ha comenzado una campaña de recogida de firmas para poder presentar esta propuesta a través de la red social Facebook; una iniciativa que en poco tiempo ha encontrado un gran eco por el que Ana Isabel se siente «tremendamente agradecida, muy emocionada, porque el apoyo y mensajes que estoy recibiendo por privado, por Whatsapp, por SMS, etc., de muchísima gente me sobrepasa, y ya me han enviado un montón de firmas».
El año pasado se llevaron a cabo ya multitud de iniciativas, como un partido homenaje entre los compañeros de Aarón en el Ejército y su antiguo club de La Fonteta; se ha creado una beca de estudios con su nombre para el Regimiento de Caballería Lusitania, para ayudar a la reinserción laboral fuera del ámbito militar; se han pedido permisos y autorizaciones para poner una placa en el panteón militar en el Cementerio Municipal de Valéncia. «Aquello parecía la tumba del soldado desconocido», recuerda Ana Isabel. Gracias a esta última iniciativa, de hecho, a partir de ahora podrán aparecer en dicha placa los nombres de todos los valencianos que mueran en el ejercicio de su deber militar.
Pero Ana Isabel da todos los esfuerzos por bien empleados. Es admirable ver con qué orgullo habla esta madre de su hijo. Sin duda siente de una manera muy profunda que todo lo hace «simplemente porque es su legado, es lo que nos queda de él». Y es que de una madre heroica es lógico que nazca un héroe.
Desde aquí vaya todo nuestro cariño y el apoyo que podamos dar a esta gran mujer y su encomiable iniciativa.








