Deprimente espectáculo de todos cuantos han querido mediatizar interesadamente en’pro’, ‘en contra’ y en el ‘si, pero…’ Qué triste y lamentable ver tantos dimes y diretes derivados de un acto de justicia humanitaria. Que lamentable resulta pasar por las puertas del C.E. de Cheste y verlas rodeadas de medios de comunicación para ser los primeros en captar las primeras imágenes del también el primer día de la ‘nueva vida’ de los inmigrantes del ‘Aquarius’ en el complejo educativo.
Que despropósito la de toda una sociedad europea que en pleno siglo XXI, cuando se deberían haber superado plenamente aquellas políticas del imperialismo colonial practicadas durante buena parte de los siglos XIX y XX en pueblos que después de grandes expolios fueron abandonados a su suerte. Territorios de los que mayoritariamente proceden toda esa gente desesperada que se decide abandonar sus tierras y familia para encontrar algo mejor de lo que sus sistemas socio políticos y económicos les pueden ofrecer.
Que todavía haya personas que no entendamos que la existencia precede a la esencia y el ser humano debería utopicamente aspirar a ser libre por naturaleza. Aunque en la realidad y por el mero hecho de formar parte de una sociedad todo nos sea diferente y limitado ya que siempre nos encontramos sujetos a una cultura, religión, o ideales no propios, pero que no es óbice para restringir el único motivo que da sentido a la vida del ser humano, el la capacidad que todos deberíamos tener para poder elegir.
Estamos ante una gran y continuada crisis de llegada de refugiados- Un problema que no se logrará evitar con devoluciones masivas ‘en caliente’ desde las fronteras. Con barcos repletos de personas sin permisos de atraque en puertos accidentales o con muros fronterizos. Este problema no se soluciona dándole la espalda y acudiendo a la concurrida frase, «pues si tanto te gustan los inmigrantes, mételos en tu casa». No es un problema de caridad, es un problema de justicia social.
El problema de ‘Aquarius’ no se ha solucionado con la llegada y el desembarco de sus ocupantes. El problema de los inmigrantes empieza ahora, cuando comienzan a matar el tiempo con partidos de fútbol en las instalaciones de la Generalitat a la espera de que se aclare su más que incierto futuro.
Puede que los haya quienes lleguen a creer que la acogida del ‘Aquarius’ haya sido pura ‘propaganda’. Puede, también, que en parte no les falte razón. La cantidad de Medios desplegados a las puertas del Complejo, fotografías a más de cuarto de página con titulares a pie de foto como “pasajeros de la flotilla del ‘Aquarius’ comienzan su nueva vida en una peluquería” o haber surtido a las redes sociales de las más y disparatadas controversias dan pie para ello y más.
Sin embargo, me quedo con lo mejor de todo lo sucedido. El poder haber logrado tener una noticia con referencia a personas refugiadas en un ‘prime time’ de los telediarios o de las portadas de los periódicos más influyentes; algo que resultaba impensable hace menos de quince días. Así pues, si todo ello sirve para crear un alto grado de concienciación colectiva y un necesario impulso político para tratar de resolver con seriedad y eficacia el problema migratorio en Europa, démoslo por bueno y bienvenido sea.








