Concluye el Taronja Games, una competición que no es ni mucho menos nueva en la ciudad de València y que, por las especiales circunstancias que han envuelto a los eventos de la capital del Turia este año 2020 por la pandemia del COVID-19, ha cobrado si cabe más significación no solo por ser la primera competición deportiva no profesional celebrada tras el confinamiento, en mitad de un calendario plagado de cancelaciones, sino también -y sobre todo- por constituir la demostración práctica de que esta ciudad está sobradamente preparada para desarrollar este tipo de citas deportivas con toda la seguridad requerida para contener al virus. Sin duda, una más de una larga lista de pruebas que vuelven a poner de relieve que el nombre de la ciudad que fundaran los romanos como ‘ciudad de los valientes’, sigue en plena vigencia hoy en día.
Durante tres días, una expedición de casi 80 participantes y más de 100 personas de staff se ha movido en un pasillo de seguridad ubicado entre el Hotel NH Las Artes, el polideportivo Quatre Carreres, la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el pabellón municipal de la Fuente de San Luis.
Todos los inscritos han pasado por pruebas muy diversas, consistentes en levantamiento puro de peso, quema de calorías sobre bicicletas estáticas, carrera a pie, ascenso de escalones continuado, arrastre de cuerda con lastre, subida y bajada de sacos de arena, transporte de mancuernas, salto sobre cajón, dominadas, remo estático o anillas.
Además, han sido sometidos a más de 350 test COVID y han generado un retorno de inversión para la ciudad cercano a los 500.000 euros, merced no solo al consumo interno sino a las ganancias generadas para las más de 50 empresas implicadas en la organización y a la permanencia en la ciudad durante varios días más de algunos de los visitantes.
Taronja Games, que cumple su quinta edición, no solo ha demostrado la posibilidad de poder organizar un acontecimiento de estas características en apenas dos meses, sino también cómo debe medirse la rigurosidad y responsabilidad para minimizar las posibilidades de contagio al tiempo que se reactiva la industria.
En palabras de su organizador, Iván Colmenarejo, este acontecimiento ‘debe suponer la apertura de la puerta a otras iniciativas que, bajo las mismas condiciones de rigurosidad, vuelvan a colocar a Valencia al frente de los eventos deportivos a nivel nacional e internacional’.













