
La andadura vital de una miss contada con fina ironía e implacable audacia.
Beatriz Rico
Beatriz Rico nació en Avilés donde vivió hasta terminar sus estudios secundarios. Después se trasladó a Madrid para estudiar Arte Dramático y Ballet. Muy joven aún debutó en TVE en un programa de gran audiencia. Su atractivo y simpatía la ha convertido en una de las actrices con más admiradores y seguidores de España.
Su talento siempre ha tenido que competir con el impacto público de la imagen de una mujer muy guapa. Aún hoy entre el público queda la sospecha machista de que una mujer guapa triunfa por su atractivo más que por sus dotes de interpretación, sus estudios o su esfuerzo. El movimiento “my too”, además de denunciar justa y valientemente los abusos de algunos hombre prominentes del mundo del espectáculo, no ha ayudado a eliminar ese estigma que pesa sobre las actrices, modelos o mujeres triunfadoras que además son bellas.
Beatriz es muy trabajadora y ha participado como protagonista, o integrante más o menos destacada del reparto, en docenas de películas. Ha sido seleccionada y dirigida por directores como José Luis Garci o Fernando Fernán Gómez y ha merecido muchos premios por su trabajo. Es habitual encontrarla en series televisivas de tal forma que su imagen en pantalla nos es más familiar que su nombre, ya de por sí muy conocido. Además, durante toda su carrera, en los momentos en que no estaba grabando películas o series televisivas, ha recorrido los teatros de muchas ciudades de España siempre con el reconocimiento y el aplauso del público.
Ahora mantiene en cartel, cuando la pandemia que padecemos lo permite, su monólogo “Antes muerta que convicta”, donde sorprende por su agudeza, atrevimiento y sentido del humor.
Entrevista
Pregunta: ¿El personaje te atrapa a ti o tú al personaje?
Beatriz Rico: Como actriz he aprendido a salirme del personaje cuando termina la función. Eso es fácil cuando el texto lo ha escrito otro, pero cuando tú eres la autora y, si además está escrito en primera persona, invades al personaje casi sin querer y terminas hablando de ti misma, de tus sentimientos y emociones. Bueno, dicen que la primera novela siempre te atrapa en la trama.
P: Para una actriz, escribir una obra debe ser un gran reto. Algo así como Alicia atravesando el espejo. Leer e interpretar tantos textos te deben haber preparado para esto.
BR: Cuando estudié Arte Dramático, la Literatura fue una materia trascendental, además, soy una lectora compulsiva, tengo en mi mesilla de noche varios libros a la vez siempre; he tenido la oportunidad de interpretar obras clásicas dirigida por buenos maestros, y vivo inmersa en un mundo lleno de palabras bien escritas. Ahora, por ejemplo, estoy de gira con dos obras Palabras encadenadas de Jordi Galceran, un dramaturgo excepcional, y mi monólogo Antes muerta que convicta. Para mí la Literatura, además de ser mi profesión, es un placer que disfruto cada día.
P: En esta ocasión tú eres la autora, ¿Has tenido que pararle los pies o censurar algo de lo que decía o hacía el personaje?
BR: Todo lo contrario. Si se tratase realmente de mis memorias, tendría que ir con más cuidado para no herir sensibilidades o evitar ciertos temas por vergüenza, pero siendo un personaje de ficción le he dado carta blanca para todo. Eso sí, manteniendo el sentido del humor, porque la primera vez que me subí a un escenario y oí reír al público, me obligue a que en mis obras siempre hubiera una sonrisa en los espectadores. Ahora, en mi primer libro, también.
P: Pero también hay momentos más dramáticos.
BR: Sí. Sé que soy una persona a la que la gente escucha, alguien que puede convocar la expectación del público. Siempre he notado que mis palabras, mis mensajes, llegan, mientras que hay otras compañeras de profesión, o que intentan serlo, que permanecen en el anonimato pase lo que les pase. Por eso, me siento responsable de hacer oír su voz también. Lo que he hecho con esta obra ha sido invitar a los lectores a mirar por el ojo de la cerradura la trastienda del mundo del fotocol, de la alfombra roja, del vestuario, porque hay momentos muy dolorosos, cutres e incluso trágicos. Me siento en la obligación de difundir un mensaje, una llamada de atención porque tras la farándula, hay vidas e ilusiones que palpitan y, a veces, se pierden ocultas tras las bambalinas sin que nadie lo sepa.
La obra
‘De Miss a más sin pasar por Albacete’; Beatriz Rico; Ed. Martínez Roca (Planeta), Novela, 260 páginas, 17,90€
El libro se inicia como la autobiografía de Miss Albacete. Quien no sepa que su autora nació en Avilés puede creer que se trata de la historia propia. Tal es el grado de ironía y aparente realismo que desprende. Como se dice al principio “Cualquier parecido con la realidad, pues a lo mejor es verdad”.
Escrito en primera persona, la protagonista finge sencillez, ingenuidad y una sinceridad extrema, pero sus reflexiones y la capacidad de comprensión de lo que le sucede es profunda y cautiva desde las primeras líneas al lector. Con indulgencia y acerada ironía va desbrozando el mundo de los concursos de belleza, los primeros castings de empleo, la farándula del mundo de las modelos, la competencia despiadada entre las aspirantes a todo y los esfuerzos por abrirse camino en la sociedad de la imagen.
Elvirita, que así se llama la protagonista, ha de parecer siempre menos lista que bella y sin embargo tiene la habilidad de sortear los escollos y peligros de un entorno sumamente hostil, aunque en el libro siempre aparece dulcificado por un sentido del humor amable y redentor. Tan es así, que el lector va contagiándose de la ansiedad que provoca la inminencia del fracaso estrepitoso en sus ilusiones o del hundimiento de su integridad emocional.
La narración engancha e interesa aun a aquellos no habituales de los programas de cotilleo social porque lo que hay en juego, es algo más que el devenir existencial de una Miss: de Miss a más… y lo de Albacete es el alarde ese tan nuestro de ironizar sobre nosotros mismos.
El libro parece corto, así que uno termina leyéndolo todo. Hasta la tapa de atrás donde la protagonista se pregunta: “¿Se puede ser una mocatriz…?” Yo que soy muy curioso y crítico con lo que leo, he buscado el vocablo que aún no habita en la RAE y viene a calificar a aquella persona que sin ser buena como actriz, cantante o modelo, lo finge y vive de visitar platós y tertulias televisivas. ¿Por qué después de desnudar su alma Elvirita nos hace esta última pregunta? Una de las cosas que distinguen al actor profesional del aficionado es su forma de saludar al público al finalizar la función. Es el momento más tenso del estreno. El que precede al aplauso o al fracaso. Esa pregunta de Beatriz Rico cuando el libro ya se desvanece espera una respuesta. Es el saludo final. La respuesta es de los lectores.
A mí, este libro, respondiendo a su pregunta, me ha parecido en el buen sentido de la palabra, bueno, como dijo el poeta.
Así que…, telón y aplausos.









