El expresidente de la Diputación de Valencia por el PSPV y alcalde de Ontinyent por La Vall ens Uneix, Jorge Rodríguez, ha valorado este jueves su procesamiento en el caso Alquería, afirmando que «sabíamos que una operación antiterrorista como la que en su momento montaron, que fue autorizada por juez y fiscal, no podía acabar en un archivo».
Rodríguez ha criticado que durante toda la instrucción de la causa, de la que se ha encargado el Juzgado de Instrucción número 9 de València y cuya investigación arrancó en mayo de 2018 por presuntos delitos de prevaricación administrativa y malversación de caudales públicos, el magistrado ha rechazado todas sus peticiones de pruebas y testificales.
El alcalde ha admitido que esperaban esta decisión de procesarles porque «desde el primer momento sabíamos que una operación antiterrorista como la que en su momento montaron, que fue autorizada por juez y fiscal, no podía acabar en un archivo».
Ahora, según el expresidente de la Diputación, lo que quiere es que en el juicio, «sí podamos defendernos porque la realidad con la que nos hemos encontrado es un perjuicio desde el primer momento hasta el punto de no podemos defender porque de manera sistématica todas aquellas pruebas y testigos que han sido pedidos por la defensa han sido rechazados».
Según Rodríguez, «estamos hablando de contratación de siete personas, de que si esa contratación tuvo que hacerse de una manera y de otra y de una malversación ligada precisamente al sueldo que cobraban esas personas por acudir a su puesto de trabajo y ejercer sus funciones de dirección; por tanto, esperamos que en la siguiente instancia pueda quedar claro y, de una vez, por todas pueda salir la verdad», ha concluido.
Rodríguez ha recibido de la secretaria general de la Vall Ens Uneix y primera teniente alcalde del Ayuntamiento de Ontinyent, Natalia Enguix, su apoyo y el de su partido a Rodríguez y sus colaboradores. Enguix ha criticado en un comunicado la «indefensión» sufrida por los acusados durante la instrucción y ha señalado que en Ontinyent creen «firmemente» en la honradez de su alcalde y de sus colaboradores más estrechos.








