La manifestación del 8 de marzo en València, convocada por el Moviment Feminista, se convertirá en un «grito de las mujeres caminando hacia adelante sobre el fango», poniendo de relieve el impacto de la DANA de octubre y la situación de las mujeres «silenciadas ante situaciones de violencia».

Bajo el lema «El feminismo es la voz de la revolución. Por la democracia y la Igualdad», las activistas han denunciado el «silencio» de las administraciones ante la situación de las mujeres prostituidas «desaparecidas» en la Pista de Silla, las que han tenido que volver a convivir con maltratadores o las que han perdido su «autonomía económica» tras la destrucción de sus negocios.
Impacto de la DANA y silencio administrativo
La portavoz del Moviment, Cándida Barroso, y Pilar Tormo, representante del movimiento en l’Horta Sud, han destacado que los problemas de las mujeres se agravan ante catástrofes como la DANA, y han criticado la falta de respuesta de la Conselleria ante las demandas de información sobre recursos para mujeres prostituidas y víctimas de violencia de género.
Visibilización de mujeres invisibilizadas
Tormo ha denunciado la «desaparición» de los servicios de protección a las mujeres en momentos de catástrofes colectivas, y ha cuestionado si se ha hecho seguimiento de las mujeres prostituidas en la Pista de Silla. Asimismo, ha señalado que la pérdida de viviendas ha obligado a algunas mujeres a volver a convivir con maltratadores.
La representante feminista ha destacado que muchos pequeños comercios afectados por la DANA son sostenidos por mujeres, y ha advertido sobre la pérdida de autonomía económica y el impacto en la vida de los municipios.
Reivindicaciones más allá de la DANA
La manifestación también abordará otras reivindicaciones feministas, como la lucha contra la violencia machista, las agresiones sexuales, el sufrimiento de las mujeres en territorios en conflicto, los derechos reproductivos, la brecha salarial y laboral, y la educación en igualdad.
«Un grito de mujeres sobre el fango»
Las activistas han advertido que «ni en nombre de catástrofes, ni de guerras, ni de carencias es legítima la violencia machista». Por ello, el 8 de marzo será «un grito de mujeres caminando adelante sobre el barro, porque ni en nuestro nombre ni en nuestro mundo podemos reconstruir la vida sin la mirada feminista».








