Pere Fuset ha llegado a cotas nunca sospechadas su escalada de desencuentros y medidas para la crispación en una gestión que se puede calificar cuanto menos de controvertida, al protagonizar una bronca en plena jornada de convivencia de la Junta Central Fallera durante el transcurso de la cual llegó a llamar «putos mafiosos» a los presidentes de las Agrupaciones de Fallas.
Es conocido que el concejal de Cultura Festiva del Ayuntamiento de València lleva mal que le lleven la contraria y que le cuesta aceptar opiniones contrarias a la suya propia. Recientemente se ha podido leer en redes sociales unas declaraciones suyas recriminando y descalificando a comunicadores festeros por dar noticias u opiniones que no le gustaban.
Lo que no se esperaba nadie de los que asistieron a la comida de la Jornada de Convivencia de la Junta Central Fallera es verlo dirigirse a la mesa ocupada por los presidentes de las Agrupaciones que forman la Interagrupación para insultarles a voz en grito y fuera de sí. El veterano portal especializado en las fiestas josefinas Actualidad Fallera así lo relata en un artículo publicado hoy mismo.

El origen de este nuevo episodio de desencuentro y falta de sentido común hay que buscarlo en la Dansà de la Virgen de los Desamparados próximo a celebrarse. Desde la edición del año pasado la participación de determinados colectivos y el rechazo a la participación de otros se ha cobrado no pocos momentos de tensión como la renuncia de Paco Corella a seguir enseñando a las Falleras Mayores de Valencia y a las Cortes de Honor.
Un comunicado hecho público en este sentido por la Interagrupación de Fallas para expresar su malestar por las decisiones tomadas a este respecto incluye un párrafo dirigido a la Fallera Mayor de València Rocío Gil, que por lo visto molestó a ésta última. Fuset, por lo que se cuenta, saltó como un poseso a increpar a los presidentes en una bronca monumental que acabó trasladándose a la terraza.
Ante la mediación de algunos, pidiendo prudencia y templanza y que todo se hablara en una reunión, el concejal protagonizó un comportamiento indigno de un cargo político al descartar de todo punto sentarse con nadie a hablar nada y remitiéndose a un próximo comunicado suyo.








