En la gestión de una institución colegial, los resultados rara vez dependen de una sola persona. Son el fruto de un equipo, de una forma de trabajar y de una idea compartida sobre qué significa servir a una profesión. En los últimos años, el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Valencia ha sido un buen ejemplo de ello.
La etapa reciente ha estado marcada por un contexto complejo, exigente y poco propicio para la complacencia. Sin embargo, frente a la tentación del inmovilismo o de la improvisación, el equipo que ha acompañado a Mercedes Hurtado Sarrió ha optado por una gestión basada en la constancia, la cercanía y el trabajo colectivo. Una forma de gobernar que no siempre genera titulares, pero que construye confianza.

Uno de los aspectos más valorables de este periodo ha sido la capacidad del equipo para sostener y mejorar los servicios esenciales del Colegio en un momento en el que la profesión médica demandaba más apoyo que nunca. Formación, asesoramiento jurídico, atención al colegiado y presencia institucional no solo se han mantenido, sino que se han reforzado desde una lógica práctica y realista.
También ha sido relevante la manera en que el equipo ha entendido la diversidad interna del Colegio. Lejos de un modelo cerrado, se ha apostado por integrar sensibilidades distintas, escuchar a colectivos tradicionalmente menos visibles y dar espacio a perfiles jóvenes sin perder la experiencia acumulada.
La incorporación de nuevas personas al proyecto no supone una ruptura, sino una evolución natural. Refuerza la idea de que el proyecto colegial no es patrimonio de nadie, sino una construcción colectiva que se enriquece cuando suma talento, compromiso y nuevas miradas.
En tiempos en los que la crispación y el personalismo parecen marcar la vida pública, resulta especialmente valioso reivindicar el papel de los equipos que trabajan con discreción, que priorizan el interés profesional por encima del protagonismo y que entienden la gestión como un servicio.
El balance de estos años permite afirmar que el Colegio ha contado con un equipo que ha sabido estar a la altura de las circunstancias, tomar decisiones difíciles cuando ha sido necesario y mantener una línea de trabajo coherente. Y eso, en una institución profesional, es una base sólida sobre la que seguir construyendo.








