Casi diez meses después de que la violenta crecida del barranco del Poyo destrozara uno de los tableros del puente de la CV-33, conocida como la Autovía de Torrent, la circulación ha vuelto hoy a la normalidad. Los cuatro carriles —dos en cada sentido— están ya plenamente operativos, poniendo fin a meses de cortes, desvíos y aperturas parciales.
La reapertura, que se ha producido este miércoles, devuelve la fluidez a una vía por la que circulan a diario unos 48.000 vehículos, de los cuales alrededor de 2.000 son camiones. El acto oficial ha contado con la presencia del president de la Generalitat, Carlos Mazón; el conseller de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus; la alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, y la diputada de Carreteras, Reme Mazzolari.
Una tarde que cambió la autovía
El 29 de octubre del año pasado, una fuerte avenida arrastró centenares de metros cúbicos de agua por el barranco del Poyo en dirección a Picanya. La corriente golpeó con tal fuerza las pilastras del puente en sentido València que no solo erosionó sus cimientos, sino que provocó la rotura completa de uno de sus vanos. La magnitud del daño obligó a cerrar de inmediato la circulación y a planificar una reconstrucción completa de la parte afectada.
En un primer momento, la Conselleria de Infraestructuras adoptó medidas de urgencia para restablecer parcialmente el tráfico. Apenas dos semanas después del siniestro, el 12 de noviembre, se reabrió un carril por sentido en el tramo hacia Torrent, donde el puente gemelo resistió la riada. Sin embargo, la parte colapsada requería una intervención de mayor envergadura y complejidad.
Meses de trabajos intensos
La reparación ha incluido actuaciones de refuerzo y reconstrucción que se han desarrollado durante varios meses. Se colocaron tabiques de hormigón para dar estabilidad a las bases y, a finales de diciembre, se retiró el vano destruido. A continuación, se hicieron inspecciones técnicas y pruebas sobre los elementos estructurales que habían quedado en pie.
Para demoler y reconstruir las pilas dañadas, se instalaron tres apeos que permitieron trabajar con seguridad. Además, en la margen izquierda del barranco se colocó una cimentación especial para el nuevo estribo.
La instalación de las vigas del nuevo puente requirió una grúa de gran capacidad, situada directamente en el cauce sobre una plataforma de hormigón. Las vigas, de 24,6 metros de largo, forman un tablero de 16,2 metros de ancho, con aceras y elementos de protección en ambos lados. Estas piezas prefabricadas y pretensadas soportan una losa de hormigón de 25 centímetros de espesor.
Aperturas parciales hasta la normalidad
En abril de este año se recuperaron los dos carriles en sentido València, donde se había producido el colapso, pero aún quedaba pendiente reabrir completamente la vía. Durante más de un mes, los trabajos se centraron en el tablero del sentido Torrent, incluyendo reasfaltado, renovación de la pintura vial y colocación de nuevas barreras de protección.
Desde el principio, la Generalitat había adelantado que la apertura completa se produciría en verano, aunque sin concretar fecha. Esa normalidad total ha llegado este 13 de agosto, cuando los cuatro carriles vuelven a estar operativos.
Con ello, la Autovía de Torrent recupera por fin su capacidad original, aliviando el tráfico y eliminando las restricciones que durante meses han condicionado la movilidad entre València y las localidades del área metropolitana sur.









