Ya hace más de un siglo que se conoce la cueva llamada la “Sima de los huesos” en las sierras de Burgos. La trinchera del ferrocarril, el otro polo de las excavaciones paleontológicas de Atapuerca, se excavó a principios del SXX. Sin embargo, hace apenas treinta años que estas excavaciones adquirieron la trascendencia cultural e histórica que hoy tienen. Como consecuencia de ello, en el centro de la ciudad de Burgos, se alza un impresionante Museo de la Evolución donde se exponen al gran público los descubrimientos más importantes. Además, cada año, en verano, centenares de estudiantes de arqueología y paleontología de todas las universidades del Mundo se reúnen en las excavaciones para, metódicamente y dirigidos por el personal de la explotación burgalesa, proseguir con los descubrimientos.
Es en esa sociedad, asidua pero intermitente, en el que se desarrolla la trama de esta novela perfectamente ambientada en su trabajo.

Manuel Ríos San Martín es un periodista especializado en guiones para cine y televisión.Ha dirigido con gran éxito el largometraje No te fallaré, es el guionista de Amigos, y está trabajando en una producción sobre la vida de Maradona. Muchas series conocidas de televisión llevan su firma en el guión. Con anterioridad a esta, ya escribió Círculos, una novela donde analizaba el porvenir de su ámbito profesional televisivo, la lucha por aumentar la audiencia, la fama en RRSS, y la influencia de la cultura audiovisual.
Ésta, La Huella del Mal, es un proyecto personal más ambicioso donde muestra su capacidad para profundizar en el carácter y la psicología y los sentimientos de sus personajes.
Pregunto: Eres director de cine, guionista, incluso profesor universitario de guión, y esta es tu segunda novela, ¿puedes decirnos cuál es la diferencia más importante entre guión y novela?
M.R.: En un guión, la acción es lo prioritario; la filmación exige que constantemente estén pasando cosas; en una novela, puedes permitirte pararte a analizar y relatar los sentimientos y emociones de los personajes. Creas tensión manteniendo sus incertidumbres y sus dudas cuando el lector puede que ya sepa lo que deben hacer.
P.: Ésta, es una obra inmersa en las excavaciones de Atapuerca, ¿lo que cuentas de ese trabajo es así?
M.R.: He contado con la colaboración de su personal y, sobre todo, de uno de los investigadores principales de las excavaciones. Todo lo que cuento de ellos está perfectamente documentado. Incluso, una vez terminada la novela, se la dejé leer por si había cometido algún error en las descripciones y corregirlo.
P.: A veces, viajas en el tiempo y nos cuentas sucesos de hace cincuenta mil años. Es emocionante saber cómo cazaban o comían nuestros más lejanos ancestros.
M.R.: Sí. Eso también está supervisado. Es una interpretación que se atreve a hacer alguno de los protagonistas. Es una recreación basada en los descubrimientos arqueológicos. Probablemente fue así o, al menos, no hay nada que lo contradiga. Son reconstrucciones concordantes con los descubrimientos.
P.: Además de las localizaciones y el entorno de Atapuerca, se trata de una intensa novela policíaca. ¿Trabaja así nuestra policía?
M.R.: Me intereso mucho por la labor policial. He compartido con ellos incluso algunos cursos de investigación. A mí, particularmente, me interesa la importancia de los interrogatorios. Tienen un lugar preferente en la obra. No sé si un policía se hubiera comportado exactamente como lo hacen mis protagonistas, pero yo he tratado de ponerme en su lugar y buscar la verdad como lo hubiera hecho él.
P.: Los teléfonos móviles, su uso y las huellas que dejan en las RRSS, tienen cada vez una mayor trascendencia en el trabajo policial, ¿crees que la policía tiene los medios y permisos suficientes para aprovechar las nuevas tecnologías en su trabajo?
M.R.: No nos queda más remedio que confiar en la profesionalidad y rigor de nuestra policía. A veces, la vida de alguien pende de la rapidez con que se puedan acceder a nuestros móviles o datos personales. Las compañías telefónicas o algunos fabricantes protegen de manera inviolable códigos y claves de acceso, por eso, sería importante que supieran esos datos personas de confianza que en un momento crítico puedan desvelarlos. Hoy, es sorprendente lo que a través de la tecnología puede llegar a saberse del paradero de una persona desaparecida. Comprendo y expongo el debate: seguridad o privacidad.
P.: Como en las narraciones policíacas más clásicas, el asesino, aunque aún no sepamos quién es, está presente desde las primeras páginas, la protagonista corre gran peligro, los sospechosos aumentan y, sin embargo…, el desenlace sigue siendo inesperado. ¿Cuesta mucho dejar pistas sin desvelar el final?
M.R.: La profundización en los sentimientos de los personajes es importante, descubrir al lector que pueden ser el asesino, también. Hay que tener en cuenta que una de las ideas de la novela es que la violencia está en nuestro ADN desde la prehistoria. Cualquiera puede sucumbir al instinto del Mal. A medida que avanza la trama, vamos acotando posibles sospechosos y eliminando otros, pero me gusta que las novelas tengan desenlaces claros.
P.: Presentas un protagonismo doble: hombre/ mujer. Profundizas en sus sentimientos y exploras las consecuencias de esa dicotomía en su trabajo. ¿Crees que pueden convivir hombres y mujeres en trabajos de gran responsabilidad y estrés?
M.R.: Me interesan mucho las diferentes respuestas que dan ante problemas y momentos de tensión. Creo que mis protagonistas mantienen en todo momento sus diferencias de enfoque y comportamiento hombre/mujer, pero se respetan y valoran el trabajo del otro. Creo en la colaboración, la eficacia y el respeto de ambos sexos en el trabajo policial. Aumenta las expectativas de éxito.
P.: Es posible que algunos lectores tengan la tentación de conocer Atapuerca y lo que allí se hace. ¿Te ha resultado interesante conocer el trabajo paciente y minucioso de esas excavaciones?
M.R.: Me haría muy feliz si como consecuencia de lo que cuento en esta novela algún lector va a Burgos a conocer el trabajo y el Museo de la Evolución. Podrá recorrer casi todos los sitios que menciono. El pueblecito de la sierra es ficticio, pero es la recreación de otros reales muy parecidos. Todo lo que rodea Atapuerca es muy interesante. Se distinguen de otras excavaciones por su gran esfuerzo de divulgación. Puede que algunos lugares de la novela no estén abiertos al público, pero están reproducidos y documentados en el Museo.
La obra
Título: La Huella del Mal
Autor: Manuel Ríos San Martín
Editorial: Planeta, Junio 2019
Género: Novela policíaca, 574 páginas.
El cadáver de una joven aparece en unas excavaciones donde sólo debería haber huesos prehistóricos. Una inspectora de policía es la asignada al caso, pero la autoridad del Juez de Instrucción la obliga a aceptar a un especialista que ya abandonó la policía para trabajar en la seguridad privada. Sus relaciones, el distinto acceso a importantes recursos, la exigencia del trabajo policial y su influencia sobre la familia y vida personal, el riesgo y el entorno especial en que está inmersa la trama, hacen de la obra una aventura llena de sorpresas para el lector.
Manuel Ríos, profundiza sobre la ética en las relaciones personales entre hombres y mujeres en el trabajo. Nos hace descubrir los distintos enfoques de cada uno, manteniendo el respeto por el otro y la distinta implicación profesional en su tarea. Es muy valiente al desnudar el comportamiento de sus protagonistas sin deslizar prejuicios para que los lectores vivan las diferencias y lleguen a sus propias conclusiones. En medio de la tensión por el desenlace de la trama, subsiste esta otra batalla. Él o ella: nunca serán iguales, lo deja muy claro, pero tampoco uno menos importante que el otro. Magnífico debate secundario. Como también el de protección o privacidad; pasado o futuro; familia o trabajo; etc…
Había visitado parte de las excavaciones de Atapuerca. Me parecieron interesantes pero ahora necesitaré volver a recorrer todos aquellos lugares otra vez. Creo que lo veré con otros ojos. Probablemente, no encontraré los sobresaltos vividos al leer la novela, pero tengo mucha curiosidad por repasar el trabajo que hacen allí ahora que sé la importancia de los descubrimientos.
La Huella del Mal me intriga.
José Carlos Morenilla








