La sociedad civil valenciana se está movilizando contra el mercado energético especulativo, en un momento en el que por un lado, la presión de la subida interminable de la factura eléctrica en los hogares y, por el otro, el empuje inmisericorde de las compañías energéticas, nacionales y foráneas, por instalar macroinstalaciones de energía solar fotovoltaica en vastas extensiones de terreno rural y forestal en la Comunitat Valenciana, en muchas ocasiones sin tener en cuenta el impacto medioambiental adverso que comportan.
Ya se ha intentado antes en zonas como Villena –Los Alhorines-, Chiva –Llano de Brihuela– donde se han presentado alegaciones y la voluntad popular ha hablado alto y claro y, ahora, el gran capital lo intenta en el Valle de Ayora. Bajo el paraguas de una pretendida solución a la más que paupérrima situación de los productores agrícolas y ganaderos, abandonados a su suerte por los acuerdos bilaterales de la Unión Europea con terceros países, estas compañías se han hecho con gran cantidad de terrenos que pretenden cubrir de placas solares sin tener en cuenta el necesario equilibrio del ecosistema en el que se encuentran, como si ello no tuviera la más mínima consecuencia a medio y largo plazo.

No tenemos que remontarnos nada para darnos cuenta del camino al que lleva este modelo especulativo, justo en un momento en que la Naturaleza se revela contra la acción depredadora del hombre, con una proliferación nunca antes conocida de fenómenos climatológicos y geológicos adversos como las recientes DANAs que han azotado las tres provincias de la Comunitat o, sin ir más lejos, las erupciones volcánicas del Cumbre Vieja en La Palma o el Etna en Catania, Italia, de esta misma semana.
La biodiversidad del Valle de Ayora, en peligro
La Societat Valenciana d’Ornitologia, (S.V.O.); la Asociación Naturalista de Ayora y La Valle. (ANAV); la Sociedad Odonatológica de la Comunidad Valenciana, (S.O.C.V. Parotets); y la Plataforma Sierra de Chiva; apoyados por la Alianza Energía y Territorio, (ALIENTE), presentaron alegaciones en contra del modelo energético especulativo ligado al mercado de las energías renovables fotovoltaicas, que se pretende instalar en los municipios del Valle de Ayora, propuesto en el Plan Especial de ordenación de infraestructuras de generación de energía solar en los municipios de Ayora, Zarra, y Jarafuel.

En opinión de estas entidades el Plan Especial es un ejemplo del modelo energético especulativo ligado al mercado de las energías renovables que está afectando gravemente al campo valenciano. El Plan permite la instalación de macroplantas fotovoltaicas sobre La Cañada de Jarafuel, las Vegas de Ayora y otros parajes de elevadísimo valor medioambiental, con paisajes de gran belleza y singularidad. Estos enclaves, además de haber mantenido hasta la fecha un aprovechamiento agrario tradicional perfectamente integrado en el entorno, contienen bienes arqueológicos y otros de importancia histórico-cultural, así como una elevada biodiversidad, con especies de fauna seriamente amenazadas. Todo ello hace que actualmente el área se encuentre catalogada como Paisaje de Relevancia Regional y además posee sobrados valores naturales para ser declarada como Parque Natural.
Las mencionadas asociaciones consideran inadmisible la ocupación por macroplantas fotovoltaicas, vallados y tendidos eléctricos de miles de hectáreas del bello mosaico agroforestal (cultivos cerealistas y encinares adehesados rodeados de pinares) que se extiende entre las sierras del Boquerón, Las Atalayas, Monte Mayor y La Hunde en los citados municipios. Además de la completa degradación de este paisaje tradicional contemplado y disfrutado hasta ahora por incontables generaciones, señalan que constituyen una grave amenaza para la fauna al ocupar sus hábitats, fragmentar sus poblaciones y provocar mortalidad por colisión y electrocución.

Así, entre otras muchas especies, estos parajes albergan la presencia del águila imperial ibérica (Aquila adalberti), especie catalogada en Peligro de Extinción en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y que se ha establecido recientemente como nidificante en zonas muy próximas. Igualmente, se hallan presentes en el área la ganga ibérica (Pterocles alchata), la ganga ortega (Pterocles orientalis), el cernícalo primilla, (Falco naumanni) y la avutarda (Otis tarda), aves esteparias catalogadas como especies amenazadas y que se encuentran en grave declive a causa de la pérdida de hábitat. La ocupación con macroplantas fotovoltaicas del poco territorio que les queda disponible agravaría todavía más su ya delicada situación. Así mismo el área es importante para el gato montés europeo (Felis silvestris), una especie en severa regresión en la Península Ibérica, e igualmente constituyen un área óptima para su recolonización por parte del lince ibérico (Lynx pardinus). Así mismo están presentes otras especies no menos raras, como son algunas mariposas, escarabajos, saltamontes o libélulas endémicas o protegidas a nivel europeo.

Lejos de oponerse al uso de energías renovables, todas estas asociaciones, junto a la Alianza Energía y Territorio (Aliente) que agrupa a 161 organizaciones y cuenta con el soporte de casi 300 científicos, piden una transición energética justa y sostenible, con el lema “Renovables sí, pero no así”.
Demandan que la energía fotovoltaica se genere en lugares antropizados cercanos a los lugares de consumo, como cubiertas y tejados de polígonos industriales, canteras, vertederos, azoteas, etc. De esta forma se abaratarían costes y se reducirían pérdidas energéticas por transporte, evitando afectar a zonas agrícolas y forestales de gran valor medioambiental.

Recuerdan que incentivar el autoconsumo evitaría también la continua y abusiva especulación con los precios de la energía por parte de las grandes empresas eléctricas. Ello haría aumentar de forma exponencial la creación de PYMES en este sector, con la consiguiente creación de multitud de empleos, al contrario de lo que ocurre con las macroplantas propias del modelo actual.
Complementariamente, las placas solares también pueden instalarse sobre infraestructuras viarias -por ejemplo existe el proyecto de hacerlo en autovías en Alemania-, con lo que además de evitar la ocupación de zonas naturales se evitaría el problema del incremento de los tendidos eléctricos que ocasionan una continua sangría de especies protegidas, al poder ser enterrados los cables en las propias cunetas.

Del mismo modo solicitan que se tenga en cuenta el resto de grupos faunísticos (mamíferos, reptiles, anfibios, invertebrados…) y florísticos, que normalmente no se tienen en consideración en muchos estudios de impacto ambiental, y que son claves para la biocenosis.

Las zonas que se pretenden transformar, presentan mosaicos agroforestales de gran valor para la población de gato montés europeo (Felis silvestris), una especie en severa regresión en la Península Ibérica. Igualmente, constituyen un área óptima para la recolonización del lince ibérico (Lynx pardinus).
También denuncian que no se han tenido en cuenta en absoluto los efectos sinérgicos de las instalaciones fotovoltaicas con otras instalaciones ya existentes en lo que se refiere a fragmentación y pérdida de hábitat, mortalidad, y efecto barrera.

Otras instalaciones, infraestructuras y actuaciones presentes en la zona con las que se acumularán los anteriores aspectos pueden ser, entre otras: otras plantas fotovoltaicas, parques eólicos, líneas eléctricas de alta y media tensión, vallados no permeables, carreteras, transformaciones de cultivo tradicional a modalidades en intensivo, otras formas de ocupación del territorio, etc.









Es curioso que solo afecte el tendido electrico y no afecte la energia eolica y las aves que puedan pasar por las aspas del mismo, etc…
Me consta que la zona esta instalada de energia eolica, las fotos son de mucho antes de todo ello, supongo que las aspas de la energia eolica tambien hace daño a las especies sobretodo a las aves, mi pregunta es…. queremos energia verde? Esto es verde no? O queremos seguir pagando los abusivos precios de combustibles solidos y la luz actual?