El pasado jueves, 22 de agosto, voluntarios de Acció Ecologista-Agró y técnicos del Servicio de Vida Silvestre de la Consellería de Medio Ambiente realizaron un censo de control de la población de ‘petxinots‘ en el marjal de Almenara. A pesar de la situación del humedal, evaluada como crítica, debido a la escasez hídrica y a los procesos de intrusión salina detectados recientemente por los ecologistas, este endemismo valenciano, que se encuentra en peligro de extinción, muestra una evolución aparentemente favorable.
Acció Ecologista-Agró, desde hace décadas vela por la buena conservación del Marjal de Almenara. Sus activistas y voluntarias se encargan de desarrollar semanalmente varias tareas de mantenimiento y mejora de la biodiversidad y de los volúmenes de agua, gracias a las cuales este humedal Ramsar pasó a principios de los 2000 de la casi desaparición a la excelencia.
Ahora, la emergencia climática, sumada a la inacción de la administración en cuanto a la preservación de estos ecosistemas y al desarrollo de políticas completamente depredadoras del territorio y los recursos naturales, hace tambalear todo lo conseguido gracias a estos esfuerzos. La decadencia en la que este espacio natural se encuentra sumida, un verano más y ya van dos consecutivos, por la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas, ha despertado una gran preocupación entre los ecologistas de Agró que a principios de la semana pasada contactaron con la administración para realizar cuanto antes mejor una evaluación del estado en que se encuentra uno de los endemismos valencianos más apreciados: el ‘petxinot’.
Los ‘petxinots’ o mejillones de río son unos bivalvos fuertemente amenazados por la contaminación del agua, la introducción de especies exóticas invasoras, la carencia de un caudal ecológico en nuestros ríos, la desecación de las zonas húmedas o el dragado de canales y acequias. Estas circunstancias han llevado a Unio mancus, una de las tres especies de ‘petxinot’ presentes en la Comunitat Valenciana, al peligro de extinción.
Su población se creía extinta en el Marjal de Almenara después de la muerte más de los más de 70.000 ejemplares que en 2008 localizados en la zona, hasta noviembre de 2023. Momento en que voluntarios séniors de Garza descubren en dos canales diferentes del marjal, que no habían sido prospectados anteriormente, una gran cantidad de ejemplares vivos, conformando en aquel momento una de las más grandes poblaciones de ‘petxinot’ que tenemos en los humedales valencianos, con fuerte presencia de juveniles y densidad total de 2 individuos/metro.
En este importante hallazgo hay que llevar un seguimiento, más todavía en momentos críticos de sequía e intrusión salina como el actual. Es por eso que, a petición de Acció Ecologista-Agró, la brigada de especies dulceacuícolas del Palmar se desplazó el pasado jueves hasta el Marjal. Durante la mañana, técnicos y voluntarios de la asociación acologista llevaron a cabo un censo de Unio mancus. Pese a las adversidades latentes la población de ‘petxinots’ descubierta se encuentra estable e incluso, en estos nueve meses, ha crecido. Solo se identificó un ejemplar muerto, así es que el balance es muy positivo.
No obstante, como apuntan los ecologistas, hay que interpretar los resultados con cierta prudencia, puesto que en ninguno de los casos indican o aseguran la recuperación de la especie, más bien dan esperanza que en un futuro pueda suceder.
La recuperación en este marjal la ven lejana de continuar la desidia y dejadez de funciones por parte del Ayuntamiento de Almenara, en cuanto a la gestión de las gargantas que la conectan y aíslan del Mediterráneo, y que ya ha provocado la entrada de agua de mar al canal de Torreblanca, donde se ha registrado los últimos días niveles que logran los 29 gramos de sal por litro. Esta concentración tan elevada (la del mar es de unos 36 g/l) está ocasionando la muerte de pescados en el humedal y, advierte Agró, que de sostenerse en el tiempo se desconocen los efectos que podrían desencadenarse sobre otras especies, como es el ‘petxinot’.
De hecho, para evitar cualquier impacto, los técnicos de consellería, después del censo, decidieron trasladar los ‘petxinots’ vivos a otra acequia del marjal que presentaba un índice menor de salinidad. En relación con esto, las ecologistas recuerdan la repentina mortandad de Anatina onodonta (otra especie de ‘petxinot’) del 2007 en la Gola del Pujol, sospechosamente causada por un episodio de aumento de la salinidad.








