Rita Barberá abrió el camino al negarse a renunciar a su escaño en el Senado y darse de baja en el Partido Popular para ocupar un lugar en el grupo mixto de la cámara baja. El resultado, mejor sueldo y un cómodo ‘retiro político’. Como se decía en la todavía extinta Canal9 -permítaseme el jocoso paralelismo- «fora fa fred».
Ahora, el ex concejal de Seguridad Ciudadana Miquel Domínguez se apunta a la moda impuesta por la ex alcaldesa de Valencia y obra exactamente igual. Abandona el Partido Popular y, lejos de renunciar a su acta de concejal como sugiere el alcalde actual, Joan Ribó, o su jefa de filas, Isabel Bonig, se une a la moda y convierte su escaño en Les Corts Valencianes en uno de los no adscritos.
Mientras tanto, el PP valenciano se desangra como el PSOE nacional, con Francisco Correa eximiendo a Mariano Rajoy al declarar en el juicio de Gürtel que al llegar el gallego a Génova, se retiraron él y sus compinches a provincias a seguir cometiendo fechorías, en Valencia y tal. A Bonig cada vez le quedan menos apoyaderos y las porras se hacen ya sobre cuántos meses faltan para el gran batacazo.
En la ciudad de Valencia, los abandonos de sedes del PP se multiplican como los panes y los peces, y en los corrillos de militantes ‘peperos’ crece el descontento, el desencanto y, por qué no decirlo, el legítimo cabreo, algunos por el «y a mí no me ha caído ni un chavo» y otros, los más, por la vergüenza ajena de haber confiado a semejante pandilla sus esperanzas políticas y su voto.
Y como ocurriera en aquella auténtica imagen especular, con el PP victorioso y omnipotente coetáneo de un PSPV indolente e inhábil, este PP valenciano en plena agonía coincide con un PSPV que reparte sonrisas y consigue, nadie sabe bien cómo, pasar como de puntillas por el papel de Puig en el derrocamiento de Sánchez y la abstención para que siga gobernando Rajoy, mientras en la Comunitat mantiene el Pacto del Botànic incorrupto cual brazo de Santa Teresa. Cuanto menos, tanto una cosa como la otra expresan un peligroso y precario equilibrio que, en cualquier momento, puede convertirse en una caída de castillo de naipes. Se presentan tiempos interesantes.








