En claro homenaje a la infancia a través de la figura de ‘El Principito’, que escribiera hace ahora 75 años el inolvidable escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), la falla infantil de este año ha marcado un antes y un después en el concepto estructural y funcional del mismísimo monumento fallero incorporando el movimiento y la capacidad de interacción con el público, en este caso, infantil.

Así, los niños y niñas han podido visitar el monumento y cambiar la posición de los planetas de ese maravilloso universo imaginado por un niño en la obra de Saint-Exupéry. Todo un reto de fantasía a través de la cual enseñar valores a los pequeños, como así lo adelantaba el autor de la Falla, Miguel H, en su presentación antes de su plantà.

Un universo de enseñanza y fantasía en el que los ninots, vestidos por cierto por Reyes Pe, han vivido hasta el mismo momento de su cremà en madera, corteza, cartón, tela y musgo como novedosos materiales.








