Tal como viene anunciando ANTAXI desde las primeras etapas de la crisis del coronavirus COVID-19, el sector del Taxi se enfrenta a una difícil situación económica y social, que avoca a muchos taxistas autónomos a la desesperación y la ruina.
Lo peor, señala ANTAXI, es que «están falleciendo compañeros, que arriesgan sus vidas por seguir garantizando el transporte a médicos y enfermos, en muchos casos de forma solidaria y gratuita, por la obligación de mantener el Servicio Publico que caracteriza el Taxi. Incluso en algunas ciudades, la administración local no atiende a las solicitudes de Reducción de Oferta que se está pidiendo con insistencia desde el sector para reducir el tiempo de riesgo de contagio del taxista y de su familia».
El sector del Taxi, asegura el comunicado hecho público hoy por ANTAXI, lleva años subsistiendo después de la dura crisis económica pasada, que se agravó con la liberalización de las VTC en los últimos años, y ahora esta nueva crisis que trae consigo la pandemia del coronavirus puede ser la puntilla para más de 100.000 familias que se sienten desprotegidas y sin respuestas directas de sus representantes políticos.
«Desde ANTAXI, -sigue el comunicado- hace semanas que venimos denunciando la dificultad en poder cumplir las condiciones que marcan las distintas ayudas económicas que ha aprobado el Gobierno de España (ni en las ayudas de otras Administraciones locales y autonómicas) por las características especiales de tributación del Taxista Autónomo», señála.
Aunque el sector sintió un gran apoyo en las palabras del ministro José Luis Abalos, la respuesta de los órganos de gestión en cada comunidad autónoma (Mutuas y Consejerías de Economía), «con criterios diversos y falta de claridad en sus respuestas, que incluso están denegando las ayudas de algunos compañeros, no nos permite ser muy optimistas», se queja ANTAXI.
Las asesorías jurídicas del sector están avisando, con mucha insistencia, de que esta dificultad en acreditar con garantías la reducción de ingresos por el sistema de tributación hace que no puedan dar seguridad a nadie, ya que aunque sean aceptadas las ayudas en un primer momento, pueden ser revisadas durante cinco años (a nadie se le olvida las promesas hechas al sector en 2009 y 2012 de mantener el 1/30 por parte de los principales partidos políticos).
«El taxi tiene casi suspendida su actividad como consecuencia directa del Estado de Alarma y el confinamiento de más del 90% de ciudadanos en sus casas, por la prohibición del turismo, por el cierre de puertos, aeropuertos, hoteles, restaurantes, bares, discotecas, comercios, etc. Evidentemente, sin usuarios no puede haber actividad de transporte de viajeros, lo que hace imposible ningún umbral de beneficio posible», señala ANTAXI.
«El sector del Taxi necesita ayudas directas al sector, -finaliza el comunicado-, o una publicación que aclare los requisitos para acceder a las ayudas y que no pase por un acto de Fe en la Administración que gestione las solicitudes».








