La segunda jornada de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) tuvo como uno de sus protagonistas el proyecto de Canet d’en Berenguer para regenerar la playa del Racó de Mar mediante el uso de la ingeniería verde. Debido al cambio climático, la erosión de las playas es un fenómeno común en todo el planeta, de ahí el interés que despertó la ponencia del alcalde de la localidad, Pere Antoni, en una charla que llenó la sala y a la que acudieron representantes de una treintena de países.

Según aseguró Pere Antoni al término de su conferencia, “ha sido muy estimulante ver el interés que ha despertado nuestro programa pionero para evitar que la erosión acabe por hacer desaparecer nuestra playa, la ‘joya de la corona’ de nuestra industria turística. En todos los lugares el problema es el mismo: aportar arena es costoso y supone una solución parcial, ya que, al cabo del tiempo, el mar se la lleva y hay que volver al punto de inicio. Nuestro proyecto permitirá una solución definitiva”.
La reciente desaparición del paseo marítimo de Matalascañas (Huelva), arrasado por el temporal Francis, contribuyó a que la exposición de Pere Antoni despertara el interés de numerosas localidades costeras que ven cómo, año tras año, la playa seca (zona de arena) de sus pueblos o ciudades va perdiendo terreno frente al mar. A ello se suma que el aumento de las temperaturas en el mar ha afectado a las corrientes marítimas —que cada vez se alejan más del litoral—, lo que provoca que la arena se desplace hacia zonas más profundas.
El proyecto de Canet d’en Berenguer —que cuenta con el apoyo de los ministerios para la Transición Ecológica y de Ciencia y Tecnología— consiste en utilizar boyas equipadas con un software específico que permite conocer en tiempo real el estado del fondo marino y, por tanto, las zonas donde se forman las olas que posteriormente causan tanto daño en las playas al arrebatarles la arena. “Nuestro proyecto permite utilizar arrecifes muy ligeros y fáciles de mover, lo que nos posibilita reducir el tamaño de las olas. Cada vez que el fondo marino se modifica, las olas ‘atacan’ desde otro punto, pero podemos adelantarnos, trasladar allí los arrecifes y volver a neutralizar el efecto de los temporales”, explicó Pere Antoni.
En estos momentos, tras una primera fase que permitió desarrollar el software necesario, se ha licitado la adquisición de ocho boyas, con las que se cubrirá el ancho de la playa de Canet y hasta unos 60 metros de profundidad. Esta segunda fase entrará en funcionamiento en los próximos meses y coincidirá con el proyecto del Ministerio para la Transición Ecológica de extraer tres millones de metros cúbicos de arena para aportarlos a las playas del Camp de Morvedre y la Ribera, con un coste de 43 millones de euros.
El objetivo del proyecto de Canet es permitir que esa arena se mantenga en las playas y no sea arrastrada mar adentro por la acción de las olas.









