Carcaixent ha apostado por la incorporación de la tecnología en apoyo de su estrategia turística y así, ha activado una serie de rutas interactivas mediante códigos QR instalados en puntos claves de la localidad. Una de estas rutas se centra en el avance histórico social y económico que supuso el auge de la naranja y la entrada del modernismo en la localidad.
La ruta muestra una historia creada desde la figura de Julián Ribera, máximo representante del modernismo en el municipio. El recorrido comienza en el Magatzem de Ribera que antiguamente se utilizaba para guardar naranjas y está situado al lado de la estación del tren. El trayecto, realizado de forma interactiva, se realiza pasando por lugares relevantes de la localidad como el mercado municipal o el mismo consistorio y acabando en la Sèquia Reial.

No todos los puntos son visitables en su interior debido a su estado actual, como es el caso de la Casa Francesc Pablo, “porque parte de ella se está cayendo. Se conserva la fachada, pero este edificio es propiedad de particulares. Es una casa del siglo XVII en cuya fachada se aprecia el escudo de la familia.”, reconoce Vicent Ibáñez, el actual técnico de turismo en Carcaixent.
Con el paso del tiempo, algunos edificios se han ido deteriorando, pero el ayuntamiento ha ido acometiendo diversas reformas, aunque sin dejar de lado los detalles modernistas: “El conservatorio Mestre Vert estuvo abandonado mucho tiempo. Cuando el ayuntamiento lo compró se realizó una rehabilitación conservando la estructura y decoración modernistas”, afirma el técnico.
En cada punto escaneado se revela información sobre las diversas edificaciones, como por ejemplo el Conservatorio de Música, antiguo hospital de peregrinos del conocido como ‘Camí de Llevant’, una de las rutas más largas para realizar el Camino de Santiago. Es un detalle éste que supone un valor añadido para el edificio más allá de su reforma modernista.

Otra de las funcionalidades que esta aplicación pone a la mano del turista es que permite a los usuarios enviar fotos en cada punto de la ruta para poder generar un ‘feedback’ entre los visitantes, tal y como reconoce el técnico de Turismo de Carcaixent.
La conectividad y la independencia fueron clave en su rendimiento en los últimos meses: “La gente pudo hacer la ruta por su cuenta, sin depender” de completar grupos o de buscar guías y “se ha usado más durante la pandemia que el año y pico que estuvo en funcionamiento, antes del Covid”, recalca Ibáñez.
Esta aplicación está pensada para grupos de todas las edades, tanto para poder descubrir la ciudad de forma interactiva como “a modo de diversión mientras se van descubriendo los diversos puntos” señala el propio responsable, que habla de la posibilidad de utilizar el recorrido como si de una ‘gymkana’ se tratara”.

Este tipo de turismo también sirve para cautivar a la gente foránea y ¿por qué no?, incluso para quedarse a vivir en el mismo pueblo: “Aquí tenemos controlada una población flotante de extranjeros. Últimamente está viniendo mucha gente de fuera a comprarse casas, por el tema de la feria modernista”, con lo cual, esta herramienta puede ayudar a comprender mejor la localidad en toda su extensión.
Como reconocen desde la corporación municipal de Carcaixent, a la localidad han llegado ingleses, alemanes, franceses y belgas, que son las nacionalidades que más interés muestran por el turismo local: “Aunque muchos no dominan el español, están integrándose. Van a la oficina a preguntar por lugares para visitar y por las actividades culturales” o realizan ‘La Ruta Modernista’ para conocer mejor el municipio.
En definitiva, gracias al mencionado recorrido, el municipio de Carcaixent se ha reinventado y reconciliado con su historia de una forma novedosa e ingeniosa que puede marcar diferencias para potenciar el valor turístico que poseen.









