Hoy se ha dictado en la Ciudad de la Justicia de Valencia la condena de 44 años de prisión para el hombre que asesinó a su exmujer y su exsuegra a tiros en Llíria, a escasos metros de su propio hijo, un niño de apenas cuatro años de edad. Hay que recordar que el acusado tenía una orden de alejamiento vigente cuando se produjeron los hechos.
El acusado, durante su declaración en el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de Valencia, ha llegado a asegurar que «Diso todopoderoso» le había ordenado matar a las dos víctimas porque «eran demonios». Unas palabras que le valieron al abogado encargado de su defensa para alegar trastornos mentales paranoides. Pero finalmente, ni el jurado popular ni el tribunal han admitido esta hipótesis.
Muy al contrario, el jurado aceptó la tesis aportada por un médico forense que concluyó que el acusado era perefectamente conocedor de lo que hacía y tenía perfecto dominio de sus actos. El facultativo no sólo se limitó a ello, sino que incluso lo describió como una persona manipuladora que simulaba claramente un supuesto trastorno mental.
La sentencia condena al acusado a 44 años y 9 meses de prisión por dos delitos de asesinato, uno de ellos con el agravante de parentesco, así como otro delito por tenencia ilícita de armas y otro de quebrantamiento de medidas cautelares.
Los hechos juzgados se refieren a hechos sucedidos en noviembre de 2015, cuando el acusado, que estaba disfrutando del régimen de visitas con su hijo, fue trasladado por otra persona a la que pidió ayuda, desde Villena a Llíria, para entregar a su hijo a su exmujer.
A su llegada, viendo a su exmujer y su exsuegra esperando al pequeño, indicó al conductor del coche que parara unos metros antes de llegar a la altura de las dos mujeres y se apeó, dejando al menor en el interior del vehículo.
Tras acercarse a las dos mujeres, y tras un breve intercambio de palabras, sacó un revólver de la riñonera que portaba y descerrajó tres disparos sobre su expareja, alcanzando uno de estos disparos el corazón de la mujer. Luego se giró hacia su exsuegra y le disparó hasta cinco disparos, los últimos ya con la mujer en el suelo.
Intentó entonces huir dirigiéndose al vehículo en el que aún se encontraba su hijo y la persona que le había llevado allí pero ésta, viendo lo sucedido, se fue de allí con el niño, al que entregó a terceras personas a cierta distancia.
El ahora condenado se deshizo del arma homicida -que de hecho aún no ha aparecido- y se marchó a casa de sus padres quienes, tras contarles lo sucedido y contactar con un abogado, le aconsejaron que se entregara. Finalmente se entregó en las puertas del Hospital General de Valencia.








