La localidad valenciana de Cullera ha vivido una noche de lluvias torrenciales sin precedentes, con registros que superaron los 90 litros por metro cuadrado en apenas una hora, causando cortes de calles y acumulaciones de barro y piedras. Afortunadamente, el temporal «paró a tiempo para permitir el desagüe», según ha indicado el alcalde de la ciudad, Jordi Mayor, quien ha subrayado que no se han producido daños personales.
El episodio de lluvias, que comenzó alrededor de las cuatro de la madrugada, ha anegado varias zonas del municipio, afectando especialmente a calles cercanas a la montaña. «La intensidad de la lluvia fue histórica, provocando la acumulación de barro y piedras en varias vías de la ciudad. Hemos activado todos nuestros recursos de limpieza para asegurar que las calles estén en perfectas condiciones cuanto antes», explicó el alcalde.
Inundación en el pabellón polideportivo y medidas preventivas
Uno de los lugares más afectados ha sido el pabellón polideportivo, que quedó parcialmente inundado. Mayor ha recordado que esta instalación ha sufrido daños en tres ocasiones en los últimos cinco años debido a temporales. En esta ocasión, el agua ha entrado desde el exterior de la estructura, una situación inédita hasta ahora. «Nunca había caído tanta agua en tan poco tiempo en Cullera; hemos batido registros históricos, y esto ha afectado seriamente al polideportivo», señaló el alcalde.
Ante la previsión de lluvias torrenciales, el Ayuntamiento adoptó medidas preventivas, suspendiendo clases y cerrando instalaciones deportivas para reducir riesgos. «No sabíamos exactamente cuánta lluvia íbamos a recibir ni dónde. Tras el reciente desbordamiento del río Júcar, tomamos todas las precauciones necesarias, y anoche también se limitó la movilidad de vehículos privados en toda la provincia de Valencia», comentó Mayor.
Sobre el cambio climático y la seguridad de los vecinos
El alcalde de Cullera también compartió su preocupación por el cambio climático y el impacto que tiene en fenómenos meteorológicos extremos como el que ha afectado al municipio. «La percepción entre muchos vecinos es que estos temporales no van a terminar nunca. Esto no ocurre por casualidad; si bien siempre ha habido riadas, ahora se presentan con una intensidad y agresividad inéditas», dijo Mayor.
El alcalde subrayó que los meteorólogos advierten que estos episodios seguirán siendo imprevisibles, y las administraciones deben responder con seriedad y responsabilidad. «Desde hace diez años, trabajamos con protocolos claros para informar a la gente, y nuestro deber es priorizar la seguridad de los vecinos antes que cualquier otro interés», añadió.
El consistorio mantendrá la vigilancia durante el resto del día, aunque la alerta de AEMET ha bajado de roja a naranja. «Seguimos atentos, esperando ver si se producen más cambios en la movilidad, y confiamos en que la normalidad se restablezca lo antes posible», concluyó el alcalde.








