
Comunicadora
Quedas con una amiga, te cuenta, la escuchas, te pones en su lugar, la intentas entender, le aconsejas, su pena es tu pena. Su tristeza es la tuya. Después del café vuelves a casa y su malestar ahora es compartido, tú también lo sientes. Al llegar a casa, le dices a tu chico que tenéis que hablar. Nada de romper la relación. Lo ves serio, apático, distante y tú, que necesitas amor como agua de mayo, quieres que te cuente que le ocurre. Lo sientas en el sofá, quiera o no quiera, y empieza el interrogatorio. ¿Qué te pasa? ‘suelta todo lo que llevas dentro, conmigo puedes desahogarte y sé que lo necesitas’.
Lo llevas haciendo tantos años, que has acostumbrado al mundo a ser tú la que se preocupa. Tú la que te pones en el lugar, de quien haga falta. Tú la que vas a visitar, cuando saben que a ti también te encantan las visitas. Tú la que busca el abrazo, el cariño, esa llamada con un ¿qué tal estás? o un ¡vales mucho! pero aparte de con palabras te lo demuestro con actos. Y al final de todo te das cuentas de que ya no puedes más y que sí, amiga, ¡eres una CABRONA, contigo misma! pero de las grandes. ¡Qué poco te quieres y qué poco te valoras! Basas tu vida en CUIDAR DE cuando tienes que CUIDAR-TE.
Lo de ser una cabrona tiene solución, no te preocupes. No todo van a ser dramas. Simplemente empieza a mirar por ti al 100%. No te digo que pases de alma caritativa a ser una egoísta en potencia. Encuentra un término medio. ¡Qué japuta! ¿y eso cómo se hace? Invirtiendo en ti todos los esfuerzos que inviertes en que otros estén bien.
Mira chati, si de verdad te quieren lo van a entender y si ¡ups! de repente desaparecen de tu vida, empieza a plantearte que igual el concepto de amistad se lo pasan un poco bastante por el forring. En toda relación amorosa, familiar, de amistad e incluso laboral se trata de que las dos partes se entreguen. Si eres tú la que más ofrece ¡Hasta luego Mari Carmen!, ahí os quedáis y ya sabéis donde estoy. Más claro IMPOSIBOL.
Si empiezan los reproches porque antes eres tú y ahora eres para ti ¡no te asustes! Todos tenemos derecho a QUERERNOS ¡nunca es tarde! y donde empieces a detectar que lo que das no es recíproco con lo que recibes ¡AHÍ NO ES! Así que DATE MÁS Y DA MENOS.
Y no ¡NO ERES EGOÍSTA!
Piensa que si no vas, no vienen. Que si no llamas, no llaman. Que si no te preocupas, no se preocupan… ALGO FALLA. No eres la madre de nadie, solo de tus hijos y si los tienes. Cuélgate el cartelito de CERRADO POR VACACIONES, más a menudo y mímate, mímate mucho. Cuídate tanto como cuidas a los demás, ámate hasta los topes y valórate porque ¿sabes? Vales tanto que ni tú misma te lo crees.
Pd: Hazte un favor y antes de que tu cabeza o tu vida estalle ¡libérate!, como decía el Titi. Amén.








