
Lo que comenzó como una serie de reivindicaciones laborales se ha transformado en un ultimátum. La comunidad educativa valenciana vive sus horas más tensas tras el fracaso rotundo de la última Mesa Sectorial de Educación. El motivo del bloqueo es una herida abierta desde hace años: la equiparación salarial, una promesa incumplida que ha situado a los sindicatos STEPV, CCOO PV y CSIF a un paso de convocar una huelga general docente.
El origen del conflicto: ¿Qué es la equiparación salarial?
El núcleo de la indignación reside en la brecha retributiva. Actualmente, un docente en la Comunidad Valenciana percibe salarios significativamente inferiores a sus homólogos en otras autonomías con un coste de vida similar o incluso inferior. Los sindicatos denuncian que, mientras en otros territorios se han firmado acuerdos de mejora, la administración valenciana ha «congelado» cualquier avance real.
Durante la última reunión con la Consellera de Educación, José Antonio Rovira, la administración no presentó ninguna propuesta económica ni calendario de pagos. Esta falta de «papeles sobre la mesa» ha sido interpretada como un insulto a la profesión.
Las tres razones que empujan al profesorado al paro
1. El «vacío» de la Conselleria: Sindicatos como CCOO han calificado la mesa de negociación de «inútil», asegurando que la Conselleria acude a las citas sin capacidad operativa ni presupuesto, escudándose en una situación financiera que el profesorado ya no acepta como excusa.
2. La asfixia burocrática y de plantillas: Según STEPV, no se trata solo de dinero. El bloqueo en la mejora de las plantillas docentes y el aumento de la carga administrativa están llevando a los centros al límite del colapso operativo.
3. El incumplimiento de acuerdos: CSIF recalca que hay cuestiones vitales, como la reducción de horas lectivas para mayores de 55 años, que siguen en un cajón. La sensación de «falta de respeto» es el combustible que está alimentando las asambleas en los institutos.
¿Hacia una huelga general educativa?
El escenario de una huelga ya no es una advertencia retórica, sino una posibilidad real que se debate en las salas de profesores. Los sindicatos han sido claros: sin avances económicos no habrá paz social.
«El tiempo de la cortesía institucional se ha terminado. Si la Generalitat no pone una cifra sobre la mesa para igualarnos al resto del Estado, el conflicto se trasladará de los despachos a las calles», señalan fuentes sindicales.
La pelota está ahora en el tejado de la Generalitat. Los próximos días serán decisivos para determinar si el curso escolar continúa con normalidad o si la Comunidad Valenciana se enfrenta a una de las mayores movilizaciones docentes de la última década por una dignidad salarial que, a ojos del sector, «nunca llega».







