La primera encuesta de población activa (EPA) del año 2020 -la primera además en tiempos de coronavirus- ha arrojado un desolador panorama que, no por esperado, deja de impresionar. Y de no haberse impulsado los diferentes paquetes de medidas que se han puesto en marcha tanto desde el Gobierno Central como desde la Generalitat y los ayuntamientos de la Comunitat Valenciana, estamos en disposición de asegurar el consabido «aún podría haber sido peor».
La subida del paro en la Comunitat Valenciana en 2.000 personas ha recogido en parte el efecto de la crisis motivada por el COVID-19, al menos en su fase temprana -tengamos en cuenta que el Estado de Alarma se decretó el 14 de marzo- apenas 15 días antes de acabar el trimestre.
Esto supone un ascenso de un 0’57% en la tasa de paro, convirtiéndose la Comunitat Valenciana en la tercera autonomía en la que más ha crecido el desempleo y situando la tasa en el 14,39%, con un total de 348.700 parados según la EPA.
Estos datos viene a refrendarlos el Instituto Nacional de Estadística (INE), que ha resaltado este martes que el estado de alarma ha tenido «importantes repercusiones» sobre la EPA del primer trimestre reduciéndose los ocupados, las horas efectivas de trabajo realizadas y los inactivos, además del ya citado aumento de parados.
En toda España, el número de parados ha subido en 121.000 personas este primer trimestre de 2020, lo que supone un incremento del 3,79% hasta situar la tasa de desempleo 14,41% con un total de 3.313.000 parados.








