Parece un contrasentido, pero si recordamos la colección de fichajes malogrados en Mestalla que acabaron en otros equipos de la Liga BBVA -véanse casos como Gameiro, Mandzjukic, o en su día Ronaldo, Romario…-, y otro tanto en el caso de los entrenadores, casi se entiende que la mejor noticia -aunque nos pese a los periodistas- sobre la planificación que Suso García Pitarch está cerrando con Peter Lim en Singapur, esté a día de hoy exentar de filtraciones.

Así, solo podemos hablar de indicios, como el hecho de que Ignacio Camacho sea ya al cien por cien del Málaga, al haber comprado el famoso jeque el 45% que obraba en manos de un fondo de inversión. Todo ello parece parte de una jugada de ajedrez, puesto que el Valencia ha expresado públicamente su interés y, ante la maniobra del mandatario árabe, el precio ha pasado automáticamente de 12 a 20 millones. El jugador, naturalmente, juega al despiste: «Será lo que tenga que ser».
Otro jugador por el que se dice que el Valencia CF ha preguntado es Diawara. Su representante, dicen los medios acreditados, estaba en la grada de Mestalla viendo en Valencia CF – Real Sociedad. Se divertiría, el hombre, pensando aquello de «uy, uy, uy…, cinco millones más de lo previsto». El Bolonia, conjunto en el que milita el guineano, lo ha tasado en no menos de 5 millones.
Y el aficionado comienza a preguntarse lo de todos los veranos: «¿Camacho? ¿Diawara? Ya estamos otra vez pagando precios de crack a medianías». Ojalá estemos ante una columna de humo que oculta los verdaderos movimientos valencianistas, porque lo poco que se ve o se intuye, pinta igual que el año pasado.
Otra cosa es la posible vuelta del hijo pródigo, Raúl Albiol, sobre el que el Valencia ha hecho al Nápoles una oferta de 7 millones. El ‘xiquet’ podría acabar sus días de futbolista en casa, con los suyos. Que en Villamarxant se está muy bien.








