Los agentes medioambientales de la Generalitat han saludado hoy desde su perfil en Twitter a la nueva consellera de Medio Ambiente, Agua, Infraestructuras y Territorio, Salomé Pradas Ten, que ha tomado posesión de su cargo esta misma tarde.
«Enhorabuena y «le deseamos suerte y acierto», han dedicado los sufridos profesionales que intentan cuidar del entorno natural a su nueva ‘jefa’. Las siguientes frases expresan a la perfección la actual situación que padecen, sin decir nada: «Ya tendremos tiempo de trabajar para recuperar los años de retroceso y recortes en materia de Agentes Medioambientales, de los últimos gobiernos.»
Pero es en un caso como el que este miércoles ha vuelto a saltar al primer plano de la actualidad donde más se evidencia la falta de medidas por parte de la administración autonómica para dar cauce a lo que estos profesionales ponen en su conocimiento: El reiterado incumplimiento de la legislación vigente en lo que a la protección de apoyos en los tendidos eléctricos se refiere.
Este miércoles, los agentes medioambientales de Requena han vuelto a encontrarse con un ave rapaz electrocutada, en este caso un águila culebrera, bajo una torre eléctrica en el Parque Natural de Chera-Sot de Chera. Más allá del evidente drama que supone esta muerte concreta, un tendido eléctrico que recorre el Espacio Natural Protegido supone una amenaza inminente de daños para la avifauna y riesgo de incendio, como han vuelto a poner hoy de manifiesto los agentes.
Tal y como los agentes de Requena señalan, se dan casos de fuegos originados al caer el ave incandescente al suelo debido a la fuerte descarga eléctrica, pudiendo originar un incendio. Por lo tanto, evitar las electrocuciones de fauna también disminuye el riesgo de incendio forestal.
Legislación al respecto hay. Y más desde la sentencia del Supremo que obligaba a la administración pública a actuar en consecuencia con celeridad. Pero sigue haciendo mucho trabajo por hacer, y se sigue teniendo la percepción de que hay expedientes que se pierden, o no se actúa con la suficiente firmeza con las empresas que incumplen esta legislación reiterada y obstinadamente, incluso cuando varias muertes de aves se suceden junto a una misma torre o tendido.
Y es que los agentes medioambientales llevan años sufriendo una carestía de medios que hacen más difícil desarrollar su labor. Son muchas ya las ocasiones en las que han puesto sobre el tapete la lamentable situación de muchos de sus vehículos, con más de 25 años de antigüedad, o la falta de renovación en la uniformidad, la a veces alarmante indefensión en el desarrollo de sus funciones…
El trabajo que asociaciones conservacionistas como la Societat Valenciana de Ornitología (SVO) o la Asociación para la defensa de la naturaleza al sur de Valencia (Adensva), entre muchas otras, han permitido grandes avances en éste y otros temas como los impactos de aves contra los cristales de las pistas de pádel, poniendo de manifiesto lo beneficioso que su colaboración puede resultar para la labor de la Administración Pública a la hora de alcanzar soluciones. Pero mientras tanto, la tragedia sigue.








