
Tamara Silva, nació en Minas, una ciudad de Uruguay en el año 2000. Ha publicado ya varios libros, Desastres naturales (2023) y Temporada de ballenas (2024) que han sido galardonados con prestigiosos premios, y que contienen “cuentos” dicen allá en Uruguay.
Lo de “cuentos” en el acerbo cultural europeo se interpreta como narraciones no muy largas que están destinadas a lectores niños: “persona que tiene menos de 15 años, once meses y treinta días” según la OMS. Sin embargo, estas historias que nos cuenta Tamara, breves pues tienen entre siete y treinta páginas, no están por su contenido destinadas a ser leídas precisamente por niños.
Se trata mejor de relatos breves cargados de tensión, emociones y mensajes inquietantes que a nadie dejarán indiferente.

El uso del lenguaje y el ritmo narrativo es lo primero que sorprenderá a un lector de esta parte del Atlántico. Amenudo las palabras que emplea están utilizadas con acepciones poco frecuentes en el castellano europeo. Es el mismo lenguaje, pero con otros registros que lo hacen más impactante, más afilado y, más preciso conceptualmente.
Y no son sólo sus palabras, sus descripciones de los lugares por los que discurre la peripecia de sus protagonistas nos son tan ajenos que podríamos tomarlos por paisajes lunares sino tuviéramos desde el primer momento la certeza de su existencia y la exactitud de su existencia. Son lugares, personajes e historias que aparecen ante nosotros como algo real, inquietante y dolosamente ignorado. ¿Cómo se nos puede acusar de haber ignorado “dolosamente” algo de lo que nunca hemos tenido noticia? ¿Nunca? Lo cierto es que cuando leemos lo que nos cuenta, no nos sorprendemos, esa realidad siempre estuvo ahí, cada uno de los lectores se identifica con cada protagonista y por mucha que sea la distancia en lugares, nombres o comportamientos, sufrimos lo que sufren, pensamos como piensan y pudimos ser nosotros quienes vivieron lo que aquí se cuenta.
La estructura del relato breve se mantiene: un planteamiento lúcido, la sospecha de un desenlace temido y una conclusión estremecedora.
Y eso en muy pocas páginas.
Larvas es un libro de Tamara Silva Bernaschina editado por Páginas de Espuma que contiene narraciones llenas de mérito, agudeza, y valentía. Ninguna concesión a la esperanza. Noticias con la fuerza de la certeza. Con la carga de nuestra propia cultura. Impregnadas del virus ilusorio de la búsqueda de un mundo mejor, de una vida mejor, de una felicidad imposible.
Son historias de un “allí” donde nada es posible, pero que ha sido construido desde un “aquí” en el que creemos mantenernos dolosamente a salvo.

Tamara Silva es un exponente genuino de esta nueva generación de jóvenes que comparten el pasaporte infalsificable de nuestra lengua y nuestra cultura pero que rechazan la “droga” social que nos hace creer que vivimos en el mundo feliz de Aldous Husley, que no aceptan ni esperan que esto sea o vaya a ser un “estado del bienestar” pero que luchan y no cejan cada día por mejorar el mundo.
¿Cómo nacen de su caos vital estas historias tan lúcidas? ¿Cómo se puede vivir con tan poca esperanza en un final feliz? ¿Cómo se puede sobrevivir a la lectura de este libro: Larvas?
Tal vez porque aún en las peores circunstancias, en Iruya o en la isla de las coronillas, están Ignacia, Itatí, Oliver y tantos otros personajes que dejan ser exóticos en nuestros corazones para ser amados. Que merecen otra historia.
Tras la última página nos queda la conciencia de tener algo pendiente. Propósitos de ser mejores.









