
El conflicto educativo en la Comunitat Valenciana ha alcanzado su punto de máxima ebullición. Este viernes, una manifestación histórica ha recorrido las calles de València, convirtiéndose en la mayor demostración de fuerza del profesorado en lo que va de legislatura. Bajo el lema «Hoy la clase se hace en la calle», la comunidad educativa ha dejado claro que la huelga indefinida no solo sigue viva, sino que se ha recrudecido a las puertas de una semana que será decisiva.
El éxito masivo de esta convocatoria sitúa la presión en niveles críticos para la Conselleria de Educación. Los sindicatos convocantes (STEPV, CCOO PV, UGT-PV y CSIF) han logrado canalizar el malestar de miles de docentes que exigen una dignificación de sus condiciones laborales y, sobre todo, una respuesta económica que hasta ahora no ha llegado.
Un pulso que se traslada de las aulas a la calle
La marcha, que ha teñido de verde las principales avenidas de la ciudad, ha servido para escenificar el hartazgo del sector. Aunque la administración cifró inicialmente el seguimiento de la huelga en el 22%, la imagen de las calles hoy proyecta una realidad distinta: la de un profesorado movilizado que rechaza los «parches» ofrecidos hasta el momento.
Los manifestantes han recordado que el conflicto va más allá de las cifras:
- Dignidad salarial: Exigen que cualquier acuerdo incluya una recuperación del poder adquisitivo.
- Calidad educativa: Piden una reducción real de las ratios y menos carga burocrática.
- Recursos: Demandan una inversión blindada para la educación pública y sus infraestructuras.
El lunes: la reunión que decidirá el futuro del curso
Esta histórica movilización no es casual. Se produce apenas tres días antes de la reunión clave del próximo lunes entre el comité de huelga y la consellera Carmen Ortí. Tras el rechazo de los sindicatos al borrador presentado ayer por la Generalitat —al que calificaron de «insuficiente» por omitir el tema retributivo—, la manifestación de hoy funciona como un ultimátum.
«La Generalitat tiene ahora la medida de la indignación en la calle. O el lunes hay una propuesta económica seria sobre la mesa, o el conflicto se enquistará», advertían los portavoces sindicales al término de la marcha.
Escenario de incertidumbre
Con las familias pendientes de la evolución de la huelga y el tramo final del curso escolar en juego, la jornada de hoy ha servido para demostrar que el profesorado valenciano no está dispuesto a ceder. La marea verde ha cumplido su objetivo: llegar a la mesa de negociación del lunes con el respaldo masivo de la calle y la advertencia de que, sin mejoras salariales, la «clase» seguirá haciéndose fuera de los colegios.







