El doctor valenciano en Historia Francisco A. Cardells-Martí revisa en ‘Mito y nación. Radiografía del nacionalismo en España’ (Editorial Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid) las tres grandes formas de manifestación nacionalista que, a su entender, existen en España históricamente: el nacionalismo español, el nacionalismo constitucionalista y el nacionalismo regionalista o periférico. Las tres expresiones que, según el autor, se mantienen a día de hoy y que son germen de los enfrentamientos territoriales vigentes, como los que protagonizan la actualidad política y que encuentran en Cataluña uno de los puntos informativos habituales.

Con todo, el constitucionalista, a su juicio, es el que carece de elementos históricos que lo dejan sin el contenido necesario para poder “hablarles de tú a tú” a los otros dos nacionalismos. Para lo cual, aboga por “aprovechar el contexto actual en que los nacionalismos son portada diaria para dotar con argumentación política el contenido del que carece la versión constitucionalista”.
Además, el doctor Cardells radiografía de forma exhaustiva en el libro las tipologías de nacionalismos en España a partir del análisis objetivo de los mitos que los configuraron a lo largo de la Historia, la evolución de dichas expresiones y de la simbología de cada una de ellas. El autor pretende ofrecer una serie de pautas para reflexionar sobre las posibilidades de entendimiento que existen entre las tres grandes manifestaciones nacionalistas desde dichos mitos.
Mitos nacionalistas
El primero de ellos, el mito nacionalista español, ha tenido, según indica el autor, una vertiente clásica, “de cuño tradicionalista y católico, alimentada por las Academias de la Historia y Bellas Artes, enseñada en los centros escolares desde la Ley Moyano, e insuflada finalmente por el pesimismo de la crisis colonial de 1898. Basada en hechos grandilocuentes desplaza la sombra de Castilla sobre el resto del territorio. Batallas, personajes célebres e ideas fuerza eran repetidas: Covadonga, Las Navas y Lepanto; el Cid, los Reyes Católicos y Felipe II; la Evangelización, el Imperio y la Cruzada. Uno se sobrecoge ante un pasado que parece sacado de cuentos de hadas. Es una leyenda dorada para algunos”.
Frente a ella, un discurso patriótico alternativo, nacido de los liberales de las Cortes de Cádiz de 1812, “iconoclastas ante todo por temor a enfrentarse a los gigantes del pasado, queriendo hacer un modelo constitucionalista, pero con un vacío mitológico. Les faltó la argamasa para modelar una idea nacional de España. Sufrían de imperiofobia y eran víctimas de la leyenda negra”, explica Cardells.
“Más acertados fueron –continúa el profesor- desde el periodo romántico y especialmente desde el tardofranquismo y la transición política, las corrientes regionalistas y nacionalistas de carácter disgregador, que optan por la reinvención del relato y sus mitos del pasado e incluso por la creación de nuevos”. “Dolidos por el olvido del discurso tradicional y ante la debilidad del patriotismo liberal, aprovechan el modelo de estado autonómico para fomentar una historia no inclusiva al margen del resto”, explica el doctor.
Pistas para el futuro
Como epílogo del libro, Cardells propone una serie de pistas que deja abiertas para quien corresponda aplicar en cada caso: desarrollar instituciones que contrapesen las fuerzas centrífugas del nacionalismo disgregador; reelaborar un discurso conjunto de nación española que no sea excluyente con la personalidad de las nacionalidades y regiones que la integran; modificar la ley electoral para que las personas tengan la misma consideración al margen de donde nazcan; vigilar y fomentar desde el Gobierno el cumplimiento articulado de la Constitución; desmontar las falsedades y reinvenciones de las nacionalidades históricas, actualizar los símbolos comunes de la historia de España; o clarificar los puntos de conexión entre el patriotismo constitucional y el nacionalismo español como claves para poner en práctica desde el punto de vista del doctor en Historia.








