Las Fallas, Patrimonio de la Humanidad, tienen sus pros y sus contras, eso es algo innegable. Y precisamente por la declaración como tal por parte de la UNESCO, es de ley poner el foco sobre aquellos detalles a mejorar, para hacer crecer la Fiesta de una manera lógica, ordenada y saludable, algo para lo cual se precisa de una capacidad de autocrítica que no siempre se cumple por parte de los agentes implicados.
El sector valenciano del Ocio viene denunciando en los últimos años una tendencia que no siendo nueva, se repite sin remedio y sin atisbo alguno de reacción por parte de las autoridades. La imagen de nuestra ciudad, a juicio no sólo de FOTUR sino también de otros colectivos implicados directa o indirectamente en las Fallas, ha sido en muchos sentidos caótica, en algunos incluso lamentable. Todos hemos podido lamentar imágenes de jóvenes orinando en monumentos emblemáticos de la ciudad, calles en los que el mal olor se hacía inaguantable y montañas de botellas. vasos y otros residuos amontonados en plazas, parques y jardines de la vía pública.

Desde FOTUR se incide en situaciones rocambolescas y comparaciones odiosas, como el hecho de que mientras se denuncia «a los músicos que tocan instrumentos en la calle, permitimos la venta y el consumo de alcohol sin control en la vía pública, e incluso a menores», se queja la asociación de empresarios de turismo y ocio nocturno.
«Parece que prime el derecho de la venta ambulante, frente a los locales que están ahí todo el año, pagando sus impuestos, creando puestos de trabajo y ofreciendo ocio legal», una queja que no es ni mucho menos novedosa. «Tampoco se pueden priorizar los puestos de venta de alcohol ambulante, frente a los buñuelos que forman parte de la tradición de nuestra fiesta», añade FOTUR en un comunicado.
La falta de control en la vía pública, es responsabilidad de todos tal y como recuerda FOTUR, «y no podemos estar en cuestiones competenciales, entre Policía Local, Autonómica y Nacional. Durante la semana fallera, cuando la Policía Local estaba desbordada, el negocio era para los lateros, venta ambulante, mochileros, que montaban sus chiringuitos impunemente, y el botellón, que campaba a sus anchas por toda la ciudad, dejando espectáculos dantescos de suciedad en las calles».
No hablemos de la carencia de medidas higiénico-sanitarias. Queremos que la gente venga, que nos visiten turistas, que generan recursos económicos a la ciudad. Pero no ofrecemos a todas esas personas unos servicios higiénicos adecuados a la magnitud de las Fallas y su repercusión (Áreas higiénico-sanitarias y Áreas de Alimentación).
Este año, los locales de ocio han sido, una vez más, los grandes perjudicados. En lo que respecta a los pubs, se queja FOTUR, han recibido la competencia del todo vale de las verbenas en la vía pública, puesto que, cuando finalizaban las verbenas, los pubs tienen que cerrar en cumplimiento de su horario, por lo que su capacidad de negocio, ha sido nula.»Así, las verbenas realizadas en la vía pública han sido una competencia para el sector ocupando toda su banda horaria con el cierre a las 4 de la mañana. Además, generando grandes riesgos de inseguridad por los puntos de verbenas existentes en toda la ciudad», señala.
«Creemos en la fiesta -se asegura desde FOTUR-, pero en una fiesta basada en la responsabilidad y las buenas prácticas, y en la que todos los actores implicados: empresarios, falleros, administración, policías, etc. tenemos que buscar puntos de estrategia conjuntos para que nuestra fiesta siga siendo la mejor fiesta del mundo. Se trata de gestionar la fiesta como un evento de relevancia mundial, que lo es, pero hay otras formas de gestión de grandes eventos y un año más desgraciadamente estas han brillado por su ausencia».
«Desde Fotur nos ofrecemos, una vez más, a aportar ideas y medidas para así, y junto con los sectores implicados, se mejore la gestión y calidad de las fiestas falleras», concluye un sector del ocio que, cada año al hacer balance, observa cómo su capacidad de negocio mengua debido a prácticas ilegales que no sólo suponen un riesgo para la salud pública, en muchos casos, sino que les perjudican gravemente.








