Por Manuel J. Ibáñez Ferriol
@manuelvlcia
Hay quien tiene un compromiso con el mundo de las Fallas: la pancada progresista, representada en don Pedro Fuset, se ha convertido en moralizante, al más puro estilo de los más recalcitrantes. Cuando doña Rita Barberá, hizo unas declaraciones sobre el traje de valenciana -que no de fallera-, tuvo todo un gran aluvión de críticas, desde todos los sectores, en especial los comprometidos. La izquierda catalanista montó en cólera, y difundió a diestra y siniestra, una serie de mentiras poco documentadas, con tal de lesionar los comentarios de la entonces edil popular.
Ahora resulta, que en pleno siglo XXI, con los lentos avances que en ésta materia de igualdad, llega la “progre Junta Central Fallera”, y comienza a poner una serie de normas, de como debe vestir una valenciana el traje regional. No pueden haber trasparencias, no hay que ir provocando, debe de vestir de forma recatada, con complementos que cubran aquellas partes, que pueden ser causa de “emoción masculina”. Vamos que Torquemada Fuset, ha vuelto. Se han convertido en los adalides de la nueva moral. A este paso, los ninots, acabarán por ser tapados y vestidos, porque los castos ojos del pueblo valenciano, no puede ver una “figa” o un “par de ous”, al aire. Hay que ser recatado, tanto en el vestir como en el comportamiento protocolario. Al parecer, no se podrá ya decir “collons” o “la figa de ta mare”. El progresismo comprometido, dirá: “cataplins” o “vagines”, porque se ha vuelto a imponer la ley de la censura -¿recuerda la izquierda catalanista sus machaconas opiniones sobre el “prohibido prohibir”-.
Por si faltaba poco a las “grandiosas ideas de Torquemada Fuset”, podrá la pareja de la valenciana, decidir sobre si sale a la calle vestida de una forma u otra. ¿Eso no es machismo? La mujer, ser libre igual que el hombre, ha conquistado su “estatus”, haciendo gala de una gran lucha por la igualdad. Con ésta medida, estamos volviendo a la Edad de Piedra, en las relaciones humanas. En el siglo XXI, no podemos sojuzgar a la mujer, a las opiniones del hombre. Estamos ante dos seres libres de ataduras, conscientes de lo que hacen con y en sus vidas y su vestimenta o “indumentaria”, en éste caso la valenciana.
La belleza de la mujer valenciana, estriba en destacar más si cabe, los atributos que o la Naturaleza o la Creación le ha dado. Aqui en ésta tierra, las mujeres gozan de un cuerpo bellísimo, con un par de “mamelles”, turgentes, hermosas, grandes y sobre todo de una perfección absoluta. Como resulta que esto es muy bonito, hay que hacerlo ver, y que todos nos deleitemos con esa “dona valenciana”, eixa “ferramenta de L´Horta”, a la que se le cantan albaes, en forma de ronda, donde destacan las letras, que hacen alusion a la belleza de la mujer valenciana. ¡Che que muestren todos sus encantos como les salga de la higa!. Tenemos el ejemplo de nuestra gran Rosita Amores, que vive su vida gracias a sus dos buenas razones. ¡Eixos melons mes dolços que la mel!
Hay de dejar “en libertad” que se pueda mostrar todas las bellezas tanto de la mujer como del hombre. ¿Por que no se ha pronunciado por ejemplo con los pelotes de las piernas de los valencianos? ¿O en la vestimenta de torrenti, que el hombre marca paquete cual bailarín goyesco? Quizás será por su condición y concepto sexual, porque claro si marca paquete, es mas atractivo, o el hombre “cuanto más peludo, más hermoso”. Le aclaro un concepto, que me preocupa: Si no hay atracción entre la “femella” y el “mascle”, no tendríamos falleritas ni falleritos, porque hasta el momento, clonar un ser humano, resulta harto complicado, además con un Torquemada Fuset, tenemos suficiente, porque repetirlo, sería como el ajo, habríamos de tomarnos un almax, y no vale la pena, es un gasto inútil -porque la nueva agencia valenciana de salud, se encargó de retirar todos aquellos protectores estomacales, para antes y después del proceso digestivo-.
Dejemos que cada uno se vista como le dé la gana, porque primero el moño único, después la largura de la falda, con el consiguiente can-can, luego la vestimenta recatada, la prohibición de determinadas expresiones “molt valencianes”, o la denuncia del “mascle”, porque el pudor y el recato, deben ser una constante en la forma de vestir o comportarse.
¿Será la utopia de la Unesco, la que nos imponga tal recato? Lo dudo mucho, ya que la institución siempre hace gala de ser libre predicando con sus consejos y legislaciones en materia cultural. Les cuento una anecdota: mucho antes de que ustedes quisieran llevar las Fallas a Bruselas, en el año 1957, una expedición valenciana, de catedráticos y profesores de Magisterio, llevaron un busto del gran filosofo valenciano Luis Vives i March -no se si le sonara-, con tierra valenciana, además de la prensa de la epoca y unas monedas españolas -las recordadas pesetas-, a la Ciudad de Brujas, donde residió nuestro gran filósofo. Allí fueron recibidos por el Alcalde de la Ciudad y todo el consistorio, además del embajador español y todo el cuerpo diplomático. Quince jóvenes, vistieron las galas valencianas, y fueron portada de varios diarios de Belgica, Alemania, Francia y Holanda. Solo el diario LAS PROVINCIAS, fue el que dió la noticia en nuestra tierra. Y nadie les dijo como tenian que vestirse, solo los belgas decían al verlas: “tresolie, tresolie …” Mucho antes que usted, hubieron embajadas valencianas, que tuvieron muy a gala, llevar el nombre de Valencia y sus Fallas, por los cinco continentes.
Y termino, diciendo que los valencianos y valencianas somos libres, que nos vestimos por los pies y como nos da la gana, y que ni usted ni su comprometido partido, nos tienen que enseñar nada ni en materia de indumentaria, ni en protocolo y buenas maneras y por supuesto en educación, corrección y formas. Los falleros valencianos, estamos por encima de usted y sus compromisiarios, que adolecen de progresismo. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.







