La realidad del Centro Específico para personas con enfermedad mental (CEEM) de Bétera no ha variado demasiado, por desgracia, desde que el personal del propio centro y los familiares de los usuarios pusieran de relieve su desoladora situación, con precariedad de personal y recursos, y con temperaturas en continuo ascenso que han llegado a obligar a muchos usuarios a dormir con los colchones en el salón, porque sencillamente en sus habitaciones, no se puede estar. El Centro presenta una serie de deficiencias que se pueden resumir en un hecho incontestable: El CEEM de Bétera atiende a 80 usuarios, el doble de los que le correspondería según la legislación vigente. O dicho de otra forma, este CEEM asume las funciones, capacidad y necesidades de dos, prácticamente con los recursos y personal de uno.
Pero familiares y profesionales han pasado a la acción. A finales de junio, la asociación de familiares y los profesionales organizaron un concierto en Bétera para dar a conocer su situación y reivindicaciones. Bajo el lema ‘No estamos locos que sabemos lo que queremos’, este colectivo de valientes ha iniciado una serie de acciones dirigidas a dar a conocer su situación y advierten que «no vamos a parar hasta conseguir aquello a lo que legítimamente tienen derecho las personas usuarias de los CEEMs de Bétera».
«Queremos dejar claro que, independientemente del partido que haya estado gobernando en la Comunidad, siempre hemos reivindicado y peleado por mejorar la situación de nuestros centros en materia de infraestructuras y de ratio de personal», concluyen.
Dicho y hecho. Los artistas Ana Zomeño, Fidel, Rhodo y Nico Bauza prestaron su talento y su buen corazón con una generosidad que la asociación de familiares y profesionales no han dudado en calificar de «maravillosa» en un concierto lleno de momentos emocionantes y esperanzadores, y que volvió a demostrar que la música es un lenguaje universal que une e iguala a seres humanos de toda índole y condición.
Los abanicos pintados por los usuarios del centro, y que se pusieron a la venta para recaudar fondos, cumplieron su múltiple objetivo: Aliviar el sofocante calor, llamar la atención sobre una de las problemáticas más acuciantes del centro, y contribuir a una buena causa con arte y creatividad. Se vendieron todos.
Quizás el momento que la asociación recuerda con más cariño es el protagonizado por una persona de la localidad que, al conocer el tema de primera mano, trajo un ventilador para contribuir así en algo a solucionar la problemática, habida cuenta de que algunos de los usuarios del centro no tienen recursos para comprarse uno. Tanto es así, que el ventilador donado ya tiene adjudicado su usuario. Un tierno momento que puso de relieve cuánto bien puede hacer una sola persona en contraposición a la parálisis a la que muchas veces somete la burocracia.
Pero la lucha sigue, como sigue el problema, que se acrecienta con el aumento de las temperaturas estas últimas semanas. El CEEM de Bétera sigue en acción.










