Vall de Almonacid acogió del 7 al 10 de abril una nueva edición de la Boscoleta de Pascua, una propuesta dirigida a los más pequeños que combinó aprendizaje, juego y contacto directo con la naturaleza en el parque del Lentisco. Se trata de una actividad del proyecto ULGES 4.0.
La Boscoleta de Pascua
Durante los cuatro días de actividades, las niñas y niños participantes se convirtieron en protagonistas de una aventura guiada por un misterioso mirlo cantor, que cada jornada les proponía diferentes retos relacionados con el entorno natural. Así, los participantes fueron superando pruebas centradas en aves, anfibios, insectos y plantas, que lograron completar con éxito.
Como reconocimiento a su esfuerzo, los ocho niños recibieron la insignia de “Guardianes de la Naturaleza”, una chapa que ellos mismos diseñaron y fabricaron, simbolizando su compromiso con el cuidado del medio ambiente.
Además de las pruebas, la Boscoleta de Pascua ofreció una amplia variedad de talleres y actividades manuales. A lo largo de la semana, los participantes elaboraron un móvil de aves de papel, aprendieron a crear comederos para pájaros —que posteriormente colocaron en el parquepara ayudar a las aves que habitan entre los pinos— y se iniciaron en la papiroflexia con figuras como ranas y mariposas.
La programación se completó con la creación de velas de cera de abeja y bolsitas aromáticas con lavanda y romero, así como con actividades al aire libre: juegos, exploración del entorno, búsqueda de elementos naturales y observación de renacuajos e insectos.
Como parte del compromiso medioambiental de la iniciativa, el Ayuntamiento de Vall de Almonacid instaló en el parque varios refugios para fauna, concretamente para murciélagos y salamanquesas, identificados con los nombres de los niños participantes. Esta medida contribuirá a controlar la presencia de mosquitos durante los meses de verano, favoreciendo un entorno más agradable para el disfrute del espacio.
Más allá del aprendizaje ambiental, la convivencia fue uno de los aspectos más destacados de la experiencia. Pese a la diferencia de edad, todos los participantes compartieron juegos, se ayudaron mutuamente y demostraron una gran cohesión como grupo.
La Boscoleta de Pascua se consolida así como una iniciativa educativa y lúdica que fomenta el respeto por la naturaleza y deja en los más pequeños un recuerdo imborrable de aprendizaje y convivencia.








