La infertilidad es una enfermedad que cada día afecta a un mayor número de parejas. Según los últimos estudios de la Sociedad Española de Fertilidad, un 20% de las parejas en nuestro país sufre algún tipo de problema para tener hijos. Esta cifra sigue aumentando y se espera que para 2023 ya sea una de cada cuatro parejas.
La OMS reconoce efectivamente la infertilidad como una enfermedad y la define como la incapacidad para conseguir que una mujer quede embarazada tras un año o más de relaciones sexuales sin protección.
Las causas de la infertilidad
Desde CREA, una clínica fertilidad en Valencia, nos aseguran que los problemas reproductivos provienen de causas muy diversas y que, normalmente, son difíciles de diagnosticar. Hoy en día, el factor más importante y determinante suele ser la edad a la que las personas deciden ser padres. Cada vez se retrasa más este momento y, sobre todo en la mujer, esto es bastante contraproducente.
A medida que la persona que desea ser madre se aleja de los 35 años, que es la edad límite a la que se empieza a considerar que aparece mayor riesgo de infertilidad, el envejecimiento ovárico hace que se deterioren e incluso se pierdan los ovocitos, haciendo más difícil conseguir un embarazo natural.
De hecho, España es uno de los países del mundo que tienen, además de un índice de natalidad bajo, una media de edad más tardía en las parejas a la hora de tener el primer hijo. Dicha media se sitúa por encima de los 32 años y los datos señalan que un 11% de los nacimientos provienen de madres que superan los 40 años.
Tener hijos es cosa de dos
Aunque los problemas de fertilidad suelen centrarse en las madres, el papel del padre en esta problemática supone el 50% de los casos. Incluso es posible que en una pareja los problemas para concebir un hijo vengan derivados de ambos componentes.
En relación con el hombre, los datos sugieren que tres de cada cuatro hombres que acuden a una clínica de fertilidad para someterse a un análisis de semen tienen algún tipo de alteración en el mismo.
Las causas que provocan la pérdida de la calidad del semen suelen ser desconocidas y pueden depender de diferentes factores: genética, ambientales, de salud, etc. La tecnología actual ha hecho posible que se haya profundizado mucho en estas causas, ayudando a caracterizar diferentes mecanismos patológicos que definen la infertilidad masculina, lo que implica un mejor diagnóstico y un tratamiento adecuado para ayudar a combatir el problema.
A pesar de todo, la mayoría de las alteraciones hoy en día suelen ser de factor genético, aunque suele depender del estilo de vida que se lleva el que puedan manifestarse o no. Por este motivo, llevar un ritmo de vida saludable y combinarlo con una alimentación adecuada es el mejor mecanismo para evitar que aparezcan problemas de fertilidad en los hombres, pero también en las mujeres.
Está demostrado que ciertas pautas, como una buena alimentación o el ejercicio regular favorecen la capacidad reproductora, incluso en edades avanzadas. Eso si, hemos de ser conscientes del riesgo que supone dejarlo para muy tarde.
Llegado este caso, la medicina pone en práctica diversas técnicas de reproducción asistida que pueden paliar los efectos de la edad, como la fecundación in vitro o la donación de óvulos, capaces de hacer cumplir el sueño de ser padres a parejas que ya lo daban todo por perdido.








