El primer coche, el primer año con tu pareja, el primer hijo, etc. Dempanadas nunca va a poder olvidar el día en el que abrió su segundo local hace justo un año en C/ Cuenca, 31 (Valencia). Con un objetivo muy concreto, seguir haciendo lo mismo que hace cinco años cuando aterrizaron en el Barrio del Carmen (C/Calatrava, 2. Valencia). Allí abrieron su primer local familiar de empanadas y tartas caseras, con las ideas muy claras: tomarle el pulso a las empanadas caseras, dotarlas de sabor, conservar el valor de lo artesano, ocuparse de la variedad y calidad de los ingredientes, y darles vida a través de su propia esencia.
Un año después de la apertura de su segundo local podemos afirmar que ese compromiso se mantiene intacto como el primer día.
Con todo eso, además hay una serie de valores que también se han mantenido firmes. El compromiso y respeto hacia sus recetas de tradición familiar argentinas y chilenas, la búsqueda de la innovación y creatividad de nuevas tendencias (veganas, vegetarianas, etc.) La reafirmación de un trato intransferible en cada pequeño gesto hacia sus clientes, el gusto por la exclusividad… Valores que compartieron en su aniversario.
Con toda la buena onda que les caracteriza y rodeados de un montón de clientes que ya han pasado a ser amigos, fue cómo organizaron su guateque. Ofrecieron a todos los allí presentes una degustación de sus más de 20 variedades de empanadas caseras. Se bailó como si al día siguiente no hubiese que madrugar con el musicón del dj y productor de música electrónica Pipo Barroso. Se soñó con la exposición de arte y tinta de Morning Glory Tattoo. Se sirvieron unos cuantos mojitos con un toque de café Nespresso. Y como colofón final una tarta Red Velvet, espectacular, hecha por Sole, la madre de la familia, maestra pastelera de Dempanadas que puso el broche final a la velada.
El equipo de nutrición de Laura Jorgue asistió para mostrar su apoyo incondicional a la calidad de los productos.
El local que bullía de pura vida y alegría por todas partes. Una celebración de lo que han sido, son y serán. Porque los años ya vividos son importantes, pero nada que ver con los que les quedan por vivir y su firme promesa de ser fieles a ellos mismos.
¿Acaso hay una sensación mejor en el mundo que celebrar un sueño cumplido?










