Vivimos una realidad sorprendente, inesperada y cargada de incertidumbres. Como en todas las crisis profundas, los ciudadanos sólo nos tenemos los unos a los otros. Sin embargo, dos mil años de Historia de la civilización occidental, nos han dejado suficientes lecciones y ejemplos de cómo otras gentes, otros pueblos, en otras épocas, superaron situaciones que parecían insalvables.
No quiero, ni sabría, recomendar a nadie de lo que hay que hacer, pero no puedo dejar de recordar que hace apenas un siglo, en esta torturada Europa, hubo otros momentos de gran incertidumbre que ya hemos superado por mucho que haya quien quiera sumirnos de nuevo en el mismo pozo. De aquella época era esta mujer cuya voz nos recuerda los sentimientos que entonces se vivieron.
Edith Piaf, vivió las dos guerras mundiales. Nació en una familia de comediantes callejeros que procuraban el consuelo y la sonrisa por una moneda. Llego a la cumbre de la fama y de la gloria cantando lo que todos los franceses sentían. Sus letras siempre fueron la expresión, llena de fuerza, de las esperanzas e incertidumbres de sus oyentes. Hoy nos traen el recuerdo de la lucha, del gozo de vencer y de las advertencias que no debemos olvidar.
La traducción que ofrezco no es literal. Trato de respetar el mensaje autentico de cada canción. ¡Cuánto lamento que muchas de las canciones de nuestra época sean tan intrascendentes!
Su vida fue un compendio de lucha, gloria y tormento. Fue adorada por sus conciudadanos por su autenticidad.
He aquí tres canciones que pueden mostrar esos tres momentos.
La Foule La Muchedumbre (un vals)
Vuelvo a estar en la ciudad en plena fiesta y delirio, embriagada bajo el sol y la alegría. Oigo la música, los gritos, las risas que bullen a mi alrededor y perdida entre esa gente que me empuja, aturdida a su merced, me quedo en medio. De repente me vuelvo, él trata de dar un paso atrás, pero la multitud me echa en sus brazos.
Llevados por la multitud que nos arrastra, nos empuja, aplastados el uno contra el otro, formamos un solo cuerpo. Y la oleada nos mueve sin esfuerzo encadenados el uno al otro y nos deja risueños, embriagados y felices.
Arrastrados por la multitud que se empuja y que baila una loca farándula, nuestras manos están unidas y dichosas. A veces, levantados, nuestros cuerpos parecen volar y caer… risueños, embriagados y felices. Y la alegría que desprende su sonrisa me traspasa y llega al fondo de mí. Pero de pronto.., grito entre las risas cuando la multitud lo arranca de mis brazos.
Empujados por la multitud que nos aparta, nos empuja, aplastados unos contra otros, lucho, me resisto, pero el sonido de mi voz se ahoga entre las risas de los demás. Y grito de dolor, de furor y de rabia. Y lloro…
Arrastrados por la multitud que se impulsa y que baila una loca farándula, soy llevada lejos y aprieto los puños maldiciendo a esa multitud que me roba al hombre que me había dado y que ya jamás encontraré.
La vie en rose La vida en rosa
Sus ojos hacen bajar los míos, su risa lo llena todo…, así es realmente mi hombre.
Cuando él me toma en sus brazos y me susurra, veo la vida de color de rosa.
Me dice palabras de amor, siempre palabras de amor, y eso es todo para mí…
Está dentro de mi corazón, forma parte de mi felicidad sin que yo sepa por qué
Él mío y yo suya…, para siempre,… lo ha jurado por su vida,
Desde que lo veo siento que mi corazón late desbocado.
Cuando las noches de amor terminan, la felicidad toma su lugar, palidecen los problemas y soy feliz, feliz casi hasta morir.
Cuando él me toma en sus brazos y me susurra, veo la vida de color de rosa.
Me dice palabras de amor, siempre palabras de amor, y eso es todo para mí…
Está dentro de mi corazón, forma parte de mi felicidad sin que yo sepa por qué
Él mío y yo suya…, para siempre,… lo ha jurado por su vida,
Desde que lo veo siento que mi corazón late desbocado.
Cuando las noches de amor terminan, la felicidad toma su lugar, palidecen los problemas y soy feliz, feliz casi hasta morir.
Y por último esta triste canción que carga una terrible advertencia para estos momentos llenos de dolor e incertidumbre …, que nadie viva esto nunca más!!
Dans ma rue En mi calle…
Vivo en un rincón del viejo Montmatre. Mi padre vuelve borracho cada noche. Para alimentarnos a los cuatro, mi pobre madre trabaja en una lavandería. Yo estoy enferma y sueño mirando por la ventana. Veo pasear a la gente, pero el anochecer me da miedo.
En mi calle hay gentes que pasean. Los oigo susurrar en la oscuridad. Y me duermo con una vieja melodía. De repente me despiertan los gritos, los golpes de silbato, los pasos de corren de acá para allá. Después el silencio atenaza mi corazón.
En mi calle aún hay sombras que pasean. Tiemblo, tengo frío y tengo miedo. Un día mi padre me dijo: ya está bien de estar enferma siempre, en esta familia hay que ganarse el pan, los hombres te encuentran atractiva, tendrás que salir a la calle. Hay mujeres que se ganan la vida paseando por la acera.
En mi calle por la noche hay mujeres que pasean. Yo las oigo trajinar en la oscuridad. Y me duermo con una vieja melodía. De repente me despiertan los gritos, los golpes de silbato, los pasos de corren de acá para allá. Después el silencio atenaza mi corazón.
En mi calle hace semanas que paseo. Ya no tengo casa ni dinero. No sé cómo las otras lo consiguen. Yo no soy capaz de encontrar ningún cliente. Pido a los que que pasan un tozo de pan, un poco de calor…, soy cada vez un poco más atrevida. Pero ahora soy yo quien les da miedo.
En mi calle, todas las tardes paseo. Se me puede oír llorar cada noche. Cuando trae el viento la vieja canción mi cuerpo está helado por la lluvia. Ya no puedo más. Pido al buen Dios que venga a por mí. Que me lleve a su cálido regazo.
En mi calle hay ángeles que me levantan. Por fin, mi pesadilla ha acabado.
Edith Piaf murió a los 47 años. Encarnó el esfuerzo, la pasión y el dolor de un pueblo que luchaba por superar una crisis cruel.
Conocer, saber, comprender lo que pasó es la mejor vacuna para no volver a repetirlo. Que no haya miedo porque la vida siempre nos costó la vida. Vivir la esperanza, alcanzar el éxito y evitar el tormento. ¿Será posible esta vez?









