La ex directora del IVAM, Consuelo Císcar, será procesada por aprovechar presuntamente los recursos del museo para promocionar la carrera artístrica de su hijo Rafael Baslco Císcar, más conocido como Rablaci.
Así lo ha decidido la jueza que investifa las presuntas irregularidades en la gestión de Císcar al frente del Instituto Valenciano Moderno (IVAM), que en el día de hoy, finalizada la instrucción, ha dictado contra ella el correspondiente auto de procesamiento en el que también figura como encausado el propio Rablaci, hijo de Císcar y del exconseller Rafael Blasco.
También han sido encausados un empresarios y tres exdirectivos del IVAM, así como una funcionaria. Por otro lado, se han archivado las diligencias abiertas a otros cinco investigados.
El auto recoge que los hechos investigados durante la instrucción podrían ser constitutivos de delitos continuados de malversación, prevaricación administrativa, cohecho y falsedad de documento oficial. La jueza considera en el mismo que de las diligencias practicadas se desprende que Consuelo Císcar se aprovechó de su “posición de superioridad como directora gerente del IVAM” e hizo un “uso personal” de esta institución pública para “para construir y promocionar la carrera artística de su hijo”.
Una promoción que, según el auto, la habría llevado a cabo a través de dos vías; el uso, por un lado, de trabajadores y dinero del museo para destinarlo a tales fines y, por el otro, la concesión de servicios o comprasde obras de arte con cargo a los fondos del IVAM a entidades o artistas coincidiendo con exposiciones y/o edición de catálogos de Rablaci.
El auto recoge gran cantidad de correos electrónicos intervenidos durante la investigación que demuestran que a las órdenes de Císcar varios trabajadores del IVAM prestaron servicio, entre 2008 y 2010, a la construcción y/o promoción de la carrera artística de su hijo. Así, estos trabajos se desarrollaron tanto en el área de relaciones institucionales, como en la confección de currículos del propio Rablaci o edición y traducción de catálogos y textos, organización de exposiciones, transporte de sus obras de arte a países como Cuba, México, Argentina o China, entre otros.
Un colaborador independiente del IVAM, que redactaba en paralelo textos para las exposiciones del hijo de Císcar, fue designado en 2012 director de publicaciones del museo. Dicho nombramiento es considerado por la jueza una clara contraprestación a los trabajos realizados.
Se detalla también en el auto la existencia de pagos con fondos del IVAM a entidades, críticos de arte o artistas beneficiados con la compra o la exposición internacional de sus obras, el comisariado de muestras o la contratación de publicaciones, a cambio presuntamente de su colaboración en la promoción y formación de la carrera artística de Rablaci.
También se da cuenta en el auto de multitud de “adjudicaciones irregulares” de servicios por parte de la cúpula directiva del IVAM a distintas sociedades de un empresario que también hacía el transporte y montaje u desmontaje de las exposiciones del hijo de la ex directora gerente.
Mención aparte dedica el auto a la exposición itinerante de la obra de Rablaci «Materia y Espíritu en Asia», coincidiendo con exposiciones de fondos del propio IVAM, y concluye que ello no habría sido posible sin la colaboración de una delegada de la SGAE en el continente asiático, cuyo marido había sido contratado por el museo por un montante de 284.000 euros sin mediar concurso ni licitación alguna.
El auto destaca que “la política de expansión internacional de la colección del IVAM o de obras de artistas individuales asumiendo todo el coste y adoptada de forma unilateral por la señora Císcar permitió que su hijo», que entonces contaba 20 años de edad y no había finalizado sus estudios de Bellas Artes, «tuviese una proyección internacional como artista».
Rablaci pudo de este modo exponer en el extranjero en los mismos o en lugares cercanos a las exposiciones del IVAM y en momentos temporales iguales o próximos. En ambos casos los transportes, sufragados con fondos públicos, fueron asumidos por la empresa Logística del Arte SL.
Císcar ha sido procesada también por la adquisición de obras de arte del escultor Gerardo Rueda que luego se han revelado como falsas y por las que el IVAM pagó cantidades excesivas al hijo adoptivo del artista madrileño -también procesado por malversación y falsedad-.
Consuelo Císcar se enfrenta a seis años de cárcel por los hechos relatados en el auto.








