Como ocurre con los tendidos eléctricos sin protección, no se trata de un problema exclusivo de la Comunitat Valenciana. En todo el mundo, estructuras de cristal completamente transparente se erigen en auténticas trampas mortales para miles y miles de aves que no son capaces, en pleno vuelo, de visualizarlas y se golpean una y otra vez contra ellas, en muchos casos, provocándoles la muerte.
Pero sí es un problema que en estos últimos días cobra actualidad porque los agentes medioambientales de la Generalitat están reportando un aumento considerable de estos casos junto a instalaciones deportivas de la provincia de Valencia, ahora que se están reabriendo tras el confinamiento del Estado de Alarma para su uso en este verano que ya está aquí.
Así, el pasado jueves los agentes medioambientales recogían en una pista de pádel de Chera una golondrina, un gorrión y una curruca cabecinegra muertos tras golpearse contra uno de estos cristales.
Hoy mismo, en Villargordo del Cabriel, se han recogido muertos un estornino negro, dos gorriones y tres lavanderas blancas. Afortunadamente otra lavandera estaba aturdida por el golpe pero viva, por lo que finalmente, cuentan los agentes, ha salido volando.
Hay otros casos de estructuras de cristal que suponen un peligro para las aves -pantallas acústicas en carreteras, por ejemplo- pero la profusión de instalaciones deportivas y el auge del pádel, concretamente, han hecho que los recintos para la práctica de este deporte se hayan multiplicado en los últimos años, desplazando en muchos casos a los frontones tradicionales.
En el pádel, las paredes de cristal forman parte activa del escenario de juego pero su eficacia en su papel no tiene ninguna relevancia el hecho de que sean o no completamente transparentes. El hecho de que las paredes sean preferiblemene de cristal responde al hecho de que al tratarse de un recinto de reducidas dimensiones y cerrado por completo, la transparencia resta sensación de claustrofobia a los jugadores.
Pero no tiene por qué ser absolutamente transparente. Hay soluciones que igualmente favorecen la visibilidad más allá de la pista de juego y, al mismo tiempo, impiden que las aves se estrellen contra los cristales, como rejillas externas o diseños de vinilo adhesivo traslúcido -solución ésta mucho más económica y reversible y renovable llegado el caso-, etc.
Una vez más, un pequeño esfuerzo puede conciliar dos intereses saludables y perfectamente compatibles: La práctica de deporte y la preservación de la Naturaleza.
No sólo pistas de pádel
El del pádel es sólo un ejemplo. SEO Birdlife ponía sobre la mesa hace ya dos años el problema, que ejemplificaba con el caso de un edificio en Tarragona, en el que se contabilizaron 193 aves colisionadas de 17 especies diferentes en 5 años. En este caso se instalaron elementos adhesivos disuasorios para hacer visibles los cristales para las aves y se redujo la mortalidad radicalmente sobre todo en las especies más afectadas, como currucas y carricero común.
¿Qué se puede hacer al respecto?
Sobre este problema y su posible corrección existen ya ayudas como el LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) que ofrecen créditos adicionales para instalaciones deportivas y cualquier tipo de edificio acristalado, relacionados con la protección de las aves, pero aún no se ha incorporado como obligatorio el riesgo del choque de las aves contra los cristales.
Por el momento, y en virtud de la Ley 26/2007, sólo existe la posibilidad de denunciar, con el beneficio que otorga la justicia gratuita, este tipo de hechos para que se inicien causas judiciales al respecto y conseguir, así, sentar jurisprudencia al respecto.








