El conflicto por la futura Zona Acústicamente Saturada (ZAS) en Russafa suma un nuevo capítulo. Representantes del sector del ocio y la hostelería de València se han concentrado frente al edificio municipal de Tabacalera para exigir la dimisión del concejal de Mejora Climática, Carlos Mundina, ante las restricciones que prevé la normativa.
Convocados por la Asociación Empresarial de Discotecas de Valencia y la Asociación por una Hostelería Responsable en Russafa, los asistentes han mostrado su rechazo con pancartas y consignas dirigidas al edil. El sector denuncia sentirse señalado y convertido en el foco de unas políticas que consideran ineficaces para combatir el ruido en la ciudad.
Los empresarios sostienen que el problema de la contaminación acústica es estructural y afecta a cientos de miles de vecinos, por lo que critican que se centre la presión en las zonas de ocio. En su opinión, las medidas planteadas perjudican especialmente a negocios que llevan años aplicando iniciativas para reducir el impacto del ruido nocturno.
Entre esas acciones destacan la presencia de personal para fomentar el silencio en la vía pública, la formación de trabajadores o la limitación de sesiones. Pese a ello, consideran que estos esfuerzos no se reflejan en los sistemas de medición actuales, que califican de insuficientes para identificar el origen real del ruido.
Como ejemplo, apuntan a los datos recogidos en la calle Tomasos durante un año completo. Según exponen, de las 3.300 franjas horarias analizadas en horario nocturno, solo en un 2,2% se superaron los niveles coincidiendo con la actividad de los locales, y en apenas un 0,39% durante el tramo horario exclusivo de discotecas.
Además, reprochan que no se esté teniendo en cuenta el trabajo conjunto que, aseguran, mantienen con vecinos y colectivos del barrio para favorecer la convivencia. Insisten en que no existe un enfrentamiento entre residentes y hosteleros y defienden que cuentan con respaldo vecinal.
El sector también ha solicitado una reunión con la alcaldesa de València, María José Catalá, para abordar la situación. Reclaman una revisión de las medidas previstas y piden que se analicen todas las fuentes de ruido antes de adoptar decisiones que, advierten, pueden afectar al tejido empresarial de Russafa.








