El presidente nacional de la nueva formación política Contigo Somos Democracia critica duramente la medida anunciada por el tripartito que gobierna el Ayuntamiento de Valencia al tener consecuencias muy negativas para peatones y conductores
El anuncio del gobierno local del Ayuntamiento de Valencia de la supresión de las pasarelas peatonales elevadas que actualmente cruzan el tramo final de la salida de València por la avenida del Cid es, a juicio del presidente de Contigo Somos Democracia, el diputado provincial José Enrique Aguar, »posiblemente la mayor de las aberraciones cometidas hasta la fecha en cuanto a movilidad en la capital valenciana».

»Esta iniciativa apoyada por el alcalde, Joan Ribó, tiene dos efectos muy negativos. Uno, el que respecta a los conductores que llegan a la capital a trabajar o a su casa, después de su jornada de trabajo. Supondrá agravar los problemas de atascos que se producen en una de las entradas más concurridas a la ciudad, con decenas de miles de vehículos diarios. Eliminar las pasarelas y colocar más semáforos, con mayor tiempo para que crucen los peatones, aumentará el tiempo que tendrán que sufrir los valencianos y valencianas que sólo pueden ir a trabajar a Valencia o a municipios próximos utilizando su vehículo particular. Pero, sin duda, todavía peor es la consecuencia para los peatones, pues a partir de la eliminación de las pasarelas correrán mayor peligro, al tener que atravesar una avenida tan concurrida de vehículos».
»Es un sinsentido. Es una medida que va en contra del sentido común, que no da soluciones, sino que agrava los problemas ya existentes. Perjudica a los conductores pero también a los peatones, por lo que exigimos que rectifiquen y vuelvan a la senda del ‘trellat’. Las bromas de mal gusto del concejal de Movilidad, Giusseppe Grezzi, las que al parecer le hacen mucha gracia al señor alcalde, pues las respalda todas, en este caso de la avenida del Cid, supera todos los límites. El buen gobernante es el que con su trabajo, mejora la vida de los ciudadanos. Pero en este caso, se trata de una ocurrencia que perjudica a todos sin excepción», concluye José Enrique Aguar.







