Nos adentramos en el último tercio de la Primavera. Dicen los entendidos que son éstos los peores días para las alergias. Debe ser por eso que estos días, cada vez que me tropiezo con un periódico, un telediario o una tertulia televisiva me empieza a picar todo y me pongo a estornudar como si me pasaran media tonelada de plumas por las narices.
O eso, o que definitivamente esos temas que tanto nos gustan a los valencianos para rellenar los momentos vacíos en el ascensor, junto a la barra del bar o en las marquesinas de las paradas de autobús, sean menos aburridos. Y es que eso de hablar del tiempo ya no se lleva. Y más en este coso patrio en el que precisamente la barra del bar se ha convertido en objeto de laboratorio para, cada vez con más exactitud, dar al pueblo aquello del pan y circo que ya le ‘cantaran’ al infame Nerón.

Debe ser por eso que estos días, con el quincuagésimo capítulo de ‘Indepen – sihay‘ se ha rebasado con mucho mi capacidad de aguante. Y menos con el nombre del protagonista, recién llegado al culebrón: Quim Torras. Qué caprichosas son las cosas del idioma: Dicho muy rápido, parece una sentencia de esas tan socarronas y graciosas que se pueden escuchar en la huerta de Alboraya o en la Lonja del Pescado de Valencia: «Quin torràs… xe».
Pues sí, qué torrazo, amos y señores del mass media. Pase que para tapar las vergüenzas patrias saquen ustedes a relucir másteres, títulos y otros secretos inconfesables con los que entretener al respetable público. Pase que nos den por entregas los más que turbios acuerdos a los que sin duda llegan o llegarán los políticos que nos llevan la cosa ésta del mandar y poner impuestos. Pero hombre, por lo menos no nos aburran, no nos empachen, no nos empalaguen.
Este señor, bautizado ya por el circo mediático como el más radical y duro xenófobo de Cataluña, parece sacado de las peores series Z de la televisión turca, en el papel del malo maloso más malo que la tiña.
Vale que nos engatusen, vale que nos engañen para levantarnos los dineros mientras miramos para otro lado, pero por lo que más quieran: No nos hagan pasar este calvario. Que de ésta nos sale un pantumaca en la frente.








