María Domínguez es una de las nuevas caras de la radiotelevisión pública valenciana que nos acompaña desde el pasado lunes 13 de abril, de lunes a viernes, de 17 a 19 horas. El magazín Està passant CV, que copresenta junto a Rosa Porta, es la nueva cita imprescindible cada tarde en À Punt.
María Domínguez se encarga de la presentación principal. Cuenta con una trayectoria sólida y muy vinculada a la información y al directo. Queremos conocer un poco más quién es la presentadora de Puçol que inicia una nueva etapa en la radiotelevisión pública autonómica.
Comenzó su carrera en 2006 en LP Punto Radio en retransmisiones deportivas y, entre 2008 y 2013, cubrió competiciones del Real Madrid, el Getafe y la selección española de fútbol para Punto Radio en Madrid.
En 2013 asumió la jefatura de prensa del Córdoba CF, cargo que desempeñó hasta 2018, año en el que se incorpora a À Punt como reportera del programa Tot Futbol. Desde entonces ha trabajado como redactora, reportera y coordinadora en diversos programas de la casa, como Duel de Veus, El meu lloc al món, Bona Vesprada, Cara o Creu, No tenim trellat, De mar i bancal, Bon dia Comunitat Valenciana o Bona Vesprada Comunitat Valenciana. Recientemente, ha presentado el programa La Clau per a viure.
Quién es María Domínguez
— Tu trayectoria profesional nos muestra una evolución llamativa, desde los deportes al entretenimiento y la divulgación, como en tu último programa La Clau per a viure. ¿Qué María Domínguez vamos a encontrar en esta ocasión?
— ¡Una mezcla de todas! Al final, aunque haya trabajado en formatos diferentes y específicos, la forma de trabajar es la misma. Es intentar saber cómo hacerlo en cada momento, en los registros que tocan. El rigor no está reñido en ninguno de ellos y se puede ser divertida y rigurosa al mismo tiempo.
— ¿Qué te ha permitido aprender trabajar en formatos tan diferentes?
— A ser más versátil, a tener recursos, a ser capaz de entender lo que hay detrás de la pantalla. Todo el trabajo de escaletas, guiones, producción. En cada formato se trabaja de forma distinta, aunque el proceso sea el mismo. No tiene nada que ver un programa en directo y diario con uno semanal. Aprendes a gestionar los tiempos y, sobre todo, de todos los compañeros, de todos los departamentos.
— La mayoría de tus programas en À Punt son siempre en directo, como la vida. ¿Cómo te encuentras cuando se enciende la luz roja?
— ¡Se me ponen hormigas en las orejas! (Ríe). En ese momento intento pensar que tengo que contar cosas, que siempre me ha gustado contar cosas. Me encuentro con dos caras enfrentadas: la ilusión y los nervios, y la responsabilidad.
— ¿Todavía sientes mariposas en el estómago?
— ¡En el estómago, en los pies, en las orejas! Muchísimas, y creo que es una sensación buena. No tenerla sería que no me apasiona mi trabajo.
— En estos momentos formas parte de las caras más populares de tu pueblo. La gente es agradecida, ¿qué te dicen?
— Yo tengo dos pueblos. Nací en Puçol y viví allí hasta los seis años, tengo gran parte de la familia allí y voy muchísimo, pero me he criado en Quart de les Valls. A la gente le hace gracia ver a “la chica de la Canària” (que es el apodo de mi madre) y siempre tienen cosas buenas que decirme, y si no les gusta algo también me lo dicen.
El nuevo programa
— ¿Cuál es el objetivo principal del programa?
— Contar a la gente lo que pasa en nuestra comunidad y también a nivel estatal, incluso internacional, porque vivimos en un mundo donde lo que ocurre en Honolulu puede tener consecuencias aquí.
— ¿Qué ven cada tarde los espectadores de À Punt?
— Un magazín que apuesta por el directo a pie de calle, desde un plató moderno, dinámico y elegante, donde cabe la información, pero también los temas más curiosos o frescos que se tratan en la mesa con los colaboradores.
— ¿Cómo es un día de trabajo en el programa?
— Empieza pronto. Lo primero, sobre las 9:30 de la mañana, es leer la prensa autonómica y nacional para saber qué tenemos sobre la mesa. Después se hace la escaleta y los compañeros reporteros salen a buscar información. A partir de ahí, yo empiezo a informarme y a preparar lo que voy a contar en el programa, siempre sabiendo que es un directo y puede pasar cualquier cosa noticiable dos minutos antes de entrar en emisión, y de repente todo lo preparado se viene abajo y hay que contar las cosas tal como se van conociendo. Sobre las tres de la tarde hacemos la reunión de escaleta y ya toca pasar por “chapa y pintura” y al plató.
— Tu compañera Rosa Porta también copresenta contigo. ¿Cómo repartís el papel de cada una?
— Estamos codo con codo. Yo estoy en contacto con los reporteros, sus directos, las mesas y también con el tiempo. Si hiciéramos un símil futbolístico, mi figura sería la de Parejo o Baraja, “repartir juego”. Rosa cuenta los temas nacionales y, en la pantalla, amplía información de las noticias o de los puntos de directo con los que hemos conectado.
— La franja de la tarde en televisión no es sencilla. ¿Qué ofrecéis para enganchar al espectador y que vuelva cada día con vosotras?
— Es una franja complicada, pero queremos que sepan que les estamos contando lo que pasa aquí, que estamos donde pasan las cosas y lo ven en directo. Ofrecemos información y entretenimiento. Que sientan que el programa es suyo, que es de casa. Que nos dejen entrar en sus casas es algo muy bonito… y que cada día, a las 17:00, digan: “Pon À Punt, que ya empieza Està passant CV”.








