El gobierno autonómico de Castilla-La Mancha ha planteado, en el borrador del documento en defensa del agua, que no se destine «ni una sola gota para regadíos en el Levante» y sólo se utilice el agua de la cabecera del Tajo en forma de trasvase si hay «necesidad real» de abastecimiento humano.
Es lo que se desprende de las declaraciones del consejero manchego de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, en una comparecencia ante los medios de comunicación en laq que ha explicado los puntos principales del documento de defensa del agua en Castilla-La Mancha resultante de medio año de reuniones con agentes sociales, económicos y medioambientales castellano-manchegos.
El consejero ha matizado que la utilización del agua debe ser para el regadío de Castilla-La Mancha, proponiéndose inversiones en los municipios de la cabecera del Tajo aunque, frente a posibles trasvases, «siempre estarán por delante los intereses de la cuenca cedente frente a cualquier otro uso».
El documento que a buen seguro va a levantar una auténtica polvareda en el terreno político interautonómico, está disponible desde hoy y hasta el 15 de septiembre para todos los ciudadanos en la web oficial de la Junta de Comunidades, para recoger aportaciones y sugerencias.
También ha sido enviado a todas las entidades que han participado en las reuniones que han servido para gestarlo, así como a todas las formaciones políticas de la región, tengan o no representación parlamentaria, para negociar una posición común. En este sentido, Martínez Arroyo ha pedido el apoyo de todos los partidos porque «no se podría entender que Castilla-La Mancha no tuviera una voz propia en el debate que ahora sí se está iniciando en nuestro país para alcanzar un pacto nacional».
El consejero se ha mostrado convencido del apoyo de todas las fuerzas dado que «·no hay nada que chirríe y no es un documento frentista, sino de acuerdo y colaboración», ha añadido, y espera, en concreto, que «el nuevo PP» sí ayude a defender los intereses de Castilla-La Mancha en materia de agua.
Abundando en este convencimientgo, Martínez ha destacado del documento de defensa del agua que habla de un bien público con en que no se puede «mercaderar, porque no se puede comprar y vender aquello que es innegociablemente público».
Así, el consejero manchego apuesta por las desaladoras como alternativa a los trasvases que, insiste, sólo deberían ponerse en marcha como «recurso extraordinario» y sólo para el suministro humano.
Sin embargo, propone una serie de inversiones para impulsar cultivos de regadío que ahora no existen en Castilla-La Mancha, para que en cualquier caso, los recursos hídricos se queden en su región, una posición que puede ser interpretada como un gesto contra la solidaridad que, en otras áreas, sí convierten a Castilla-La Mancha en comunidad receptora de la solidaridad de otras regiones como la Comunidad Valenciana. El debate está servido.









