El joven de 19 años de edad que dejó ciego a un taxista en Ontinyent en marzo de 2015 ha sido condenado en la Audiencia Provincial a una pena de 15 años de cárcel.
Los hechos se produjeron en marzo de 2015 cuando el joven contrató en Valencia los servicios del taxista para que le llevase a Ontinyent, pero antes de llegar a la localidad le pidió que le parara en un Polígono Industrial de las afueras de dicha localidad.
Tras una discusión entre la víctima y el acusado por el importe de la carrera, se inició un forcejeo entre ambos durante el cual el condenado colocó sus rodillas sobre el pecho del taxista -que estaba sentado en su asiento y con el cinturón puesto, con lo que no podía escapar- y presionó con los dedos fuertemente en los ojos de éste, dejándolo finalmente ciego a causa de esta agresión.
La víctima se defendió mordiéndole en una mano, con lo que consiguió que el agresor le quitara los dedos de los ojos, se lo quitó de encima y salió del vehículo. El condenado le siguió, le golpeó por todo el cuerpo y le volvió a presionar los ojos con las manos. Luego lo empujó hasta que cayó a la cuneta.
El joven volvió a entrar en el taxi y cogió la mochila de la víctima de debajo del asiento del conductor, con 140 euros dentro, documentación y un datáfono, todo ello valorado en 362 euros y que fue posteriormente recuperado.
Como consecuencia de la agresión, el taxista, que en ese momento contaba 54 años de edad, sufrió estallido de globo ocular izquierdo y heridas conjuntivales en el ojo derecho. Finalmente acabó perdiendo la visión de ambos ojos y se le reconoció el grado de gran inválido en abril de 2019.
La fiscalía pedía para el acusado una pena de tan solo 13 años por un delito de lesiones agravadas y otro de robo con violencia , mientras que la acusación particular solicitaba una pena de 16 años por entender que existía un agravante por alevosía. La defensa, por su parte solicitaba la libre absolución al negar los hechos y alegar legítima defensa.
Finalmente, el tribunal ha acordado una condena de 15 años de prisión aunque no ha apreciado la alevosía. También le ha condenado a abonar un máximo de 747.350 euros a la víctima -por determinar en la ejecución de la sentencia- en concepto de responsabilidad civil.








