Ciudadanos ha calificado de «tomadura de pelo» el anuncio de la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, en su visita a València de una serie de medidas «refrito» para solucionar el caos de la red de trenes de Cercanías.
«Si la ministra quiere venir a reírse de los valencianos, que se quede en casa», afirma en un comunicado la portavoz adjunta de Cs en Les Corts Mamen Peris sobre la reunión que compartieron Sánchez y el ‘president’ de la Generalitat, Ximo Puig, ambos socialistas, para abordar la situación de los Cercanías.
En este encuentro se anunció que los abonos de Cercanías en el núcleo de Valencia rebajarán su precio un 35% este trimestre, que las frecuencias prepandemia se recuperarán de manera progresiva hasta junio y que el 90% de los viajes afectados por el incendio tras el robo de cobre en el centro de transformación de Massalfassar volverán antes de fin de mes.
La ministra también avanzó la puesta en marcha de una reunión de seguimiento semanal de los Cercanías junto a la Generalitat, la contratación de 60 informadores, avisos en radios locales y Twitter, autobuses complementarios y, «de manera urgente», un plan de mejora de las estaciones. Todo ello tras pedir disculpas por la situación del servicio y realizar un «profundo diagnóstico».
«Un parche y una mentira»
Pero la representante de Cs asegura que las medidas anunciadas por Sánchez un «parche» y critica su «mentira» en la rebaja de precios prometida. Por contra, exige más inversión destinada a aumentar las frecuencias de paso de los trenes y la plantilla de trabajadores.
A su juicio, la visita de la ministra fue una completa farsa porque «no ha anunciado nada nuevo, sino que ha hecho un refrito de medidas que ya se aplican y ha intentado ‘colar’ como nuevas».
De hecho, advierte que el llamado ‘billete exprés’ al que hizo referencia Sánchez es un «parche» que ya lleva meses en marcha, cuando considera que «no sirve de nada que te regalen otro billete si se producen retrasos cuando lo que quieres es llegar a tiempo a trabajar o a una cita médica».
Y es que, a su juicio, lo que necesitan los valencianos es una estrategia dotada con los recursos necesarios para que los trenes lleguen a su hora, que las infraestructuras estén en condiciones y que los trabajadores no se vean «obligados a hacer huelga por una situación laboral indecente».








