El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) abre sus salas a ‘The Subversive Stitch’, la nueva propuesta de María Carbonell que revisita la tradición textil desde una mirada feminista y conecta las luchas históricas por la igualdad con los movimientos actuales.
La exposición propone un recorrido que arranca en las reivindicaciones de las sufragistas británicas y avanza hasta el presente a través de piezas textiles cargadas de simbolismo. El proyecto nace de una investigación desarrollada por la artista durante su residencia en el Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante, donde analizó en detalle los estandartes utilizados en las marchas por el derecho al voto a principios del siglo XX.
En la sala destacan diez banderas suspendidas que actúan como eje central del montaje. Estas piezas establecen un diálogo entre el pasado y el presente, enlazando el activismo sufragista con lemas y consignas contemporáneas vinculadas a movilizaciones como el 8M o iniciativas internacionales como el #MeToo.
El recorrido expositivo comienza con un gran tapiz que reúne referencias a creadoras que han reivindicado su espacio en la historia del arte. Entre ellas aparecen figuras de la Bauhaus como Anni Albers o Gunta Stölzl, junto a la artista Matilde Calvo Rodero. A este conjunto se suman bordados que recuperan los colores históricos del feminismo —verde, violeta y blanco—, así como trabajos propios de Carbonell y piezas elaboradas junto a su madre, incorporando técnicas tradicionales de Murcia.
La segunda sala presenta un mapa visual que se despliega sobre el muro como una red de conexiones entre distintos movimientos feministas. En él se trazan vínculos entre las sufragistas y colectivos contemporáneos como Femen, SlutWalk, Las Tesis o Pussy Riot, evidenciando la continuidad de sus discursos y formas de acción.
Frente a este mapa, varias vitrinas recogen bocetos, pruebas de color y muestras textiles que documentan el proceso creativo. Sobre ellas se alzan las banderas, confeccionadas con materiales como raso, terciopelo, algodón o satén y técnicas como el bordado o el ‘appliqué’. En sus superficies se leen mensajes como ‘My Body Belongs to Me’, ‘Nombremos a todas, vivas y muertas’ o ‘Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía’.
El título de la exposición remite a la obra publicada en 1984 por Rozsika Parker, que analiza el papel del bordado como herramienta tanto de control como de resistencia. A partir de esta idea, la muestra plantea cómo una práctica vinculada tradicionalmente al ámbito doméstico ha servido también como vehículo de reivindicación y expresión política a lo largo del tiempo.








